Mostrando entradas con la etiqueta Mark Fabi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mark Fabi. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de julio de 2005

Wyrm - Mark Fabi

Observamos cómo los participantes balbuceaban sus desquiciadas ideas, alentados por uno de esos presentadores especializados en seguir la corriente a sus invitados y que deberían ser considerados como los herederos espirituales de los que anunciaban a gritos el circo de los monstruos. La cháchara del presentador era difícil de soportar, pero tengo que admitir que aquellos chalados ejercían una extraña fascinación, más allá del obvio suspense de cuál de ellos sería el primero en escupir espuma por la boca.
- Al, ¿Te acuerdas de lo que dijo Marlon Oz? ¿Que las religiones eran virus de información que circulaban entre los humanos?
- Sí, ¿Porqué?
- ¿Te lo creíste?
- Tengo que admitir que tenía cierto sentido.
- Yo también pensé lo mismo. ¿Sabes?, se me ha ocurrido una idea extraña.
- ¿Quieres contármela ahora, o prefieres que esperemos a ver si puedes intervenir en este programa?
- Gracias, pero este fin de semana ya he satisfecho mi necesidad de ser humillado públicamente.
- Vale. En serio, ¿de qué se trata?
- Verás: hemos estado dándole vueltas a la posibilidad de que haya sido un virus informático inteligente; o quizás un gusano, o un caballo de Troya, o una combinación de estos tres tipos.
- ¿Y bien?
- Pues que, si en teoría un virus puede volverse consciente, ¿No podría hacer lo mismo un virus de información?
- No estoy segura de entender lo que dices. Las personas ya tienen inteligencia. Bueno -lanzó una mirada al televisor-, quizá no todas.
- No estoy hablando de individuos. ¿Cómo puedo explicártelo? Nuestro hipotético gusano se ha vuelto consciente utilizando una pequeña fracción de la capacidad de millones de ordenadores, ¿verdad? Supongamos que algo como una religión pudiese, empleando parte de la capacidad de millones de cerebros, desarrollar una especie de inteligencia autónoma.
- Vale, creo que te empiezo a entender.
- ¿No se ha dicho que sólo usamos un cinco por ciento de nuestras mentes?¿Y si otra cosa está utilizando una parte de la capacidad desaprovechada?
-Ya lo dijo William James, aunque, si debo serte sincera, no creo que exista base científica para ese porcentaje que mencionas. De todos modos, Freud demostró que muchos procesos mentales son inconscientes.
- Me pregunto qué es lo que haría una religión si fuera consciente.
- No lo sé. Seguramente empezaría por eliminar el resto de religiones.
- Eso ya se ha intentado.
- Sí, ¿verdad? Creo que podrías encontrar argumentos a favor de tu idea en sucesos tales como las Cruzadas, sobre todo la llamada Cruzada de los Niños. Piensa en ello: miles de pequeños decidieron espontáneamente que querían ir a liberar Tierra Santa.
- Ya entiendo lo que quieres decir, aunque no parece un buen ejemplo de inteligencia.
- Entonces, a ver qué te parece éste: a principios del siglo XIV se habían construido ocho grandes catedrales góticas en Francia. Todas estaban dedicadas a Nôtre Dame, es decir, a la Virgen. Siglos después, se ha descubierto que, si proyectas en el cielo la situación geográfica de las ocho catedrales, aparece la constelación de Virgo.
- ¿Es eso cierto?
- Bueno, no lo he comprobado, pero lo leí en un libro de texto cuando estaba en la universidad.
- ¿Qué estabas estudiando? ¿Astronomía o arquitectura medieval?
- Psicología -contestó, sonriendo-. Era un manual sobre la conducta humana. Piénsalo: los constructores de aquellas catedrales no conocían el patrón que estaban creando. Cabe defender la idea de que debían de estar guiados por alguien o algo que sabía el patrón y tenía la influencia suficiente.
- Hablando de astronomía: ¿qué me dices de Stonehenge y otros lugares semejantes?
- ¿Qué tienen de particular?
- Siempre me pareció un poco raro que aquellos pueblos primitivos tuvieran conocimientos tan precisos de cosas como los equinoccios y tal. ¿Y si las personas no los tenían, sino que eran guiadas? ¿Cómo podría llamarse algo así?
- No lo sé, una supermente o algo parecido.
- Sería como un daemon informático porque se estaría ejecutando todo el tiempo como un proceso en segundo plano.
- ¿Qué te parece daemon de inteligencia en red de grupo humano?
- Está bien, pero las siglas no son fáciles de recordar. ¿Qué tal Daemon de Indivíduos Operativos Sincronizados?
- ¡Oh, qué bonito! Pero también da un poco de miedo.


martes, 5 de julio de 2005

Wyrm - Mark Fabi

- De hecho, las conspiraciones resultan fenómenos muy interesantes. En algunos aspectos, se parecen a los virus. Los ordenadores no son las únicas cosas susceptibles de infectarse con un virus, ¿Sabe?
- No hace falta que me lo jure -dije, y solté un fuerte estornudo en mi pañuelo. Me había resfriado.
- Salud. Pero no me refiero a eso.
Había decidido reunir a todos losque estábamos trabajando en el problema de Cecil a fin de comparar notas y poner ideas en común para encontrar posibles soluciones. George había venido en avión desde California, y nos había acompañado a Al y a mí en tren desde Boston para reunirnos con Dan MOrgan y Marlon Oz. Incluso conseguí que Leon Griffin no pisara las oficinas de Tower en todo el día. Aunque era sábado, supuse que Harry Ainsworth debía de querer mi cabeza.
Por alguna razón, Oz había decidido que era una buena oportunidad de exponer algunas de sus ideas más extravagantes.
- Los virus de información no limitan su campo de acción a los ordenadores. Durante muchos miles de millones de años, los seres vivos sólo almacenaban y transferían información en forma de ADN. Cuando empezaron adesarrollar cerebros de mayor tamaño, apareció una nueva manera de guardarla y comunicarla. Siempre que se dan estos procesos, existe lacapacidad potencial de una infección de virus, en el sentido general de este término.
- Escuche una cosa: ¿Tenemos tiempo que perder hablando de virus cerebrales? -dije, cada vez más impaciente.
- No hablo de virus cerebrales, sino de virus mentales -respondió Oz, lanzándome una mirada despreciativa.
- Como el chiste mortal de Monty Python -comentó George.
Todos nos volvimos hacia él. Empezaba a tener la sensación de que el guión de aquellaconversación había sido escrito por Monty Python, o quizá por Lewis Carroll. La verdad era que Oz tenía un parecido sospechoso con el Sombrerero Loco del País de las Maravillas.
- Hace tiempo, los Monty Python se inventaron la historia de un chiste que era tan gracioso que todos los que lo oían morían de un ataque de risa -explicó George.
Oz asintió con la cabeza.
- Sería un ejemplo de virus letal. En términos deselección natural, un virus que mata a su anfritrión se encuentra en desventaja, sobre todo si lo mata deprisa. Es como mudarse a una casa y pegarle fuego. Pero hay muchos tipos de virus mentales: pequeñas leyendas, chistes, rumores, sectas, cadenas de cartas y cosas así.
- Se refiere a epidemias de memes -dijo George.
- ¿Epidemias de qué? -preguntó Al.
- Memes. Es el equivalente mental de los genes: un fragmento de memoria codificada. Se considera una epidemia cuando la información que se divulga es falsa.
- Se parece a la falsa alarma del virus Good Times -comentó Al.
Se refería a un rumor que solía correr por Internet -y que todavía aparece de vez en cuando-. Se dice que uno puede recibir un mensaje de correo electrónico titulado Good Times y que, cuando se abre, ativa un virus que destruye todo el disco duro. Los expertos en seguridad se han pasado miles de horas tratando de convencer a los usuarios de que esto es imposible. Hay quien ha sugerido incluso que Good Times es aún más dañino que un virus verdadero porque no puede ser atacado con las herramientas habituales. Para colmo, en 1995 alguien se inventó los virus de macro, que infectan documentos de texto, por lo que ahora sí que es posible recibir un virus a través del correo electrónico.
- En el sentido de que ese mensaje es el virus -dijo Oz-, que, en lugar de infectar el ordenador, infecta al usuario, porque se lo cree y lo sigue divulgando.
>>Uno de los mejores ejemplos de virus mentales es la religión -continuó-, que posiblemente es la forma de mayor éxito de virus de información humana o, si así lo prefieren, de epidemia de memes. Veamos, por ejemplo, el judaísmo. Durante miles de años, se ha transmitido de generación en generación a todos los miembros de la familia, como el kuru, por así decir.
- ¿Qué es el kuru? -pregunté.
- Es una enfermedad vírica que sólo se encuentra en un conjunto aislado de población de Nueva Guinea -explicó Al-. Se contagia al comer el cerebro de una persona ya infectada.
George y yo hicimos muecas de asco y oí que Leon profería un ruido ahogado. En cambio, Oz volvió a sonreír a Al.
- Exacto. Por eso, la probabilidad de contagio fuera del grupo que practica la antropofagia es nula, como es casi nula la probabilidad de hacerse judío si uno no ha nacido en el seno de una familia judía. Al fin y al cabo, en televisión no aparecen telepredicadores judíos. Sin embargo, hace unos dos mil años el judaísmo sufrió una mutación y apareció el cristianismo. Desde el punto de vista epidemiológico, la diferencia más importante entre ambos es que el cristianismo se extiende fuera del grupo familiar o tribal; es evangélico, lo que es análogo a un virus biológico que se propaga por contacto.