Soul Music - Terry Pratchett
Están las personas del día y las criaturas de la noche.
Y es importante recordar que las criaturas de la noche no son simplemente las personas del día yéndose a acostar muy tarde porque piensan que así están a la moda y son más interesantes. Cruzar la frontera requiere mucho más que un montón de maquillaje y una complexión enclenque.
La cuestión hereditaria puede ayudar también, naturalmente.
El cuervo se había criado en la Torre del Arte, aquella mole en sempiterno desmoronamiento y tapizada de yedra junto a la Universidad Invisible, allá en la lejana Ankh-Morpork. Los cuervos son unos pájaros inteligentes por naturaleza, y las filtraciones mágicas, que siempre tienen cierta tendencia a exagerar las cosas, habían hecho el resto.
No tenía un nombre. Normalmente los animales no se molestan en recurrir a los nombres. El mago que creía ser su dueño lo llamaba Dijo, pero eso se debía únicamente a que no tenía absolutamente ningún sentido del humor y, como les ocurre a la mayoría de personas sin sentido del humor, se enorgullecía de ese sentido del humor del que en realidad carecía.
El cuervo voló de regeso a la casa del mago, se coló por la ventana abierta y se posó, como siempre, encima de la calavera.
- Pobre cría -se compadeció.
- El destino es así -dijo la calavera.
- No la culpo por tratar de ser normal. Dadas las circunstancias.
- Sí -dijo la calavera-. Personalmente, yo creo que nunca hay que perder la cabeza.