jueves, 5 de abril de 2007

Recortes

Escúpanme ahora, vamos

Un latigazo estremecedor me sacudió el sentidero cuando fui consciente de que acababa de conmoverme con una película de Joselito. Una vez más. Miré en derredor por si alguien me hubiera sorprendido en trance tan comprometedor, pero sólo estaban mis hijos conmigo -más preocupados por disputarse el sofá que por otra cosa-, con lo que, lógicamente, suspiré aliviado. Reflexioné exculpándome: ¿qué culpa tengo yo de ser un sentimental barato que se deja pellizcar por un mocoso con hipotrofia que le canta un bolero a una abuelita tocada con echarpe y bigudíes? Algún día tendré que salir de este incómodo armario de las apariencias, me dije. Y no voy a tener más remedio que hacerlo hoy.
Sí, me gustan las películas de Joselito. Es más, me gusta Cine de Barrio. Mi mujer, sabiendo mi debilidad, le pidió a los reyes que me echaran un lote que venden por teléfono y que contiene sus cinco cintas capitales. No soporto el cine nórdico, ni el francés, ni el iraní, ni lo que muchos críticos consideran obras maestras. Me gusta sentarme en mi mesa camilla con brasero -sí, sí, con brasero, con brasero, jódanse- y dedicar una tarde a canturrear por lo bajo las enternecedoras coplas que salpican que salpican su filmografía. cada semana acudo con nerviosismo a la crítica que comenta las películas que van a echar por el televisor con la esperanza de que alguno de los pedantes que escribe de cine me comprenda y me aconseje que la vea... pero no, es biológicamente imposible que ni uno sólo de esa reata de ensimismados diga siquiera que la película no provoca vómito. Y sé que debo dejar de acomplejarme. Los creadores de opinión machacan a diario a quienes no alcanzamos el disfrute con todas las vanguardias: si uno dice que mucho de lo que desfila por la Pasarela Cibeles, por ejemplo, no son más que andrajos, recibe la mirada fustigadora de los que entienden y de los que fingen entender; si a uno se le ocurre dudar de la estabilidad mental de algunos de los que exponen en ARCO o de quienes ponen cara de papanatas ante un váter boca abajo es despreciado con una suficiencia que se asemeja a una forma larvada de racismo intelectual. Así todo. Y llega un momento en el que uno no puede considerarse tarado durante las veinticuatro horas: yo soy descreído, tan descreído como el que más, pero tengo mi corazoncito, y en algún pliegue genético se esconde el resorte que me hace emocionar con las cosas sencillas, bobas, melodramáticas. Sí, me gustan las películas de kárate, las de Marisol, las de Tony Leblanc, las del marido aquél de la Mujer de Rojo que se pasa dos horas dando guantazos a los malos; me gusta el doblaje, las sevillanas, los americanos, el tinto de verano, la Navidad, el boxeo, Matalascañas, la sangría... Me gustan las cosas que, por lo visto, no deben gustar a aquellos que están comprometidos con determinadas ideas de progreso intelectual. Cuando admito esto ante cualquier traductor de las tendencias correctas, tengo que hacerlo acentuando mi ironía para que el interlocutor justifique seguir siendo colega y cómplice -sonríen algo nerviosos y cambian de conversación-. No se puede vivir así eternamente y sé que acabo de defraudar a muchos, pero ya es tarde para rectificar.
Escúpanme ahora o callen para siempre.

Esto es uno de esos articulillos de opinión que suelen salir en los dominicales, y que en su momento recorté y me guardé, escrito por Carlos Herrera en su sección Arenas Movedizas. La revista es El Semanal del 9 de marzo de hace no se cuántos años.

Ahí queda.

domingo, 1 de abril de 2007

Marioneta de trapo - Gabriel García Márquez

"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.


Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.


Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!


Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.


Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...


Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.


A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con
la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.


He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.


Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te
llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.


Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.


El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces.


Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuanto te importan."

martes, 23 de enero de 2007

Moviendome

Aparte del ejercicio que pueda o no hacer, y por si a alguien le apetece trasladar los comentarios que hizo en los respectivos posts (o no) en El rincón de la Ghani y en La biblioteca de Ghanima, dos blogs de msn que tengo por ahí perdidos de la mano de Diso, aviso que estoy trayéndome aquí los posts que hay en esos dos blogs, con lo que, aunque sigan ahí, dejaré de actualizarlos. Si se os apetece, podéis ir ahí y copypastear los comentarios que dejasteis en esos mismos posts, pero en los otros blogs (ya empiezo a rallarme... grrr).

Pasando a otro órden de cosas, también relacionado con este blog. Algo he tocado. No tengo ni pajolera de qué, pero eso que aparece a la derecha (Ralladas Anteriores), no se modifica estéis viendo el post que estéis viendo. Se supone que si estamos viendo un post de, por ejemplo, hace 15 posts, ahí aparecen los 10 posts anteriores a ese. Sin embargo se ha quedado estancado en los últimos que he puesto. Si alguien sabe cómo arreglarlo, plis que me lo diga, y sino, bueno, algún día, en algun momento, ya lo arreglaré... Si averiguo cómo.


Si alguien quiere ver lo que estoy moviendo, puede, o bien ir a las URL's que he puesto más arriba, en otros blogs, o ir a Amueblando mi cabeza y a Chorradas Varias y echarles un ojo, pues les estoy asignando la misma fecha de publicación que tuvieron en los otros blogs.

Ale, a cascala.

Edit: Me temo que, si alguien tiene curiosidad y pincha en alguna de las etiquetas que asigno a los posts, he comprobado que no aparecen más que los últimos veintipico posts con esa etiqueta. Ignoro el porqué, pues no sale ni botoncito de "anteriores" ni "página 1-2...". Enfin.
Por otro lado, parece que ya está solucionado lo de que en la parte derecha del blog aparezcan los posts anteriores al que se está visualizando cuando se pincha en alguno de los de la lista de "Últimos posts". Algo es algo...

Las aventuras del EED III

Los de Euroforce se habían enfrentado al grueso de las tropas terroristas, con el resultado de que se ocasionó una escabechina para ambas partes.
El Maestro Arcano le recetó a Milagros una poción de regeneración celular para curarle los daños internos que le quedaron tras la cura de urgencia que le hizo Juanito después de haber respirado el ácido clorhídrico que había soltado el cuarto imbécil milisegundos antes de morir, pues según nos contó después, el Gonza le había gafado, con lo que su intento de convertir el aire en ácido le salió un poco mal, y no solo convirtió parte del aire del túnel en ácido clorhídrico, cogiendo a varios del grupo en el proceso, sino que también convirtió parte de su sangre en ácido, con lo que quedó disuelto en el tiempo en que sus células superaron la sorpresa de encontrarse repentínamente rodeadas de ácido.

Tras unos cuántos días en la UCI, Milagros vuelve a juntarse con el resto del grupo, y al poco llegó un mensaje para que acudieran a la sede de SuperHeroes Inc. en Zaragoza.
Una vez ahí, les presentan a la nueva adquisición de SuperHeroes Inc.: El Doctor Hans Kespler, científico alemán que trabaja para la Unión Europea en un nuevo proyecto experimental militar de desarrollo y potenciación de los indivíduos. Lo que se traduce en que había preparado una serie de proyectos para cada miembro del grupo (excepto el "Lagartijo" que todabía no conocía su existencia... más o menos).

A Mad Max le presenta el proyecto de introducir ciertas modificaciones corporales de tipo cibernético, que implicarían la sustitución de alrededor del 15% de su materia corporal por todo su cuerpo.
A Danielle Spock le ha propuesto la inclusión de una glándula que supuestamente va a aumentar sus capacidades (velocidad, fuerza, agilidad...). Como contrapartida, podía provocarle una cierta hipertensión, una pequeña propensión a sufrir ataques cardíacos y el pequeñísimo inconveniente de que cada vez que se activara la glándula, el cuerpo sufriría un desgaste celular acelerado.
A Milagros le propone reemplazarle el sistema nervioso por completo por un sistema de fibra óptica para incrementar su velocidad y reflejos sin (aparentemente) efectos secundarios.
A Juanito, el prototipo de androide, ha planeado, tras haberle hecho algunos estudios, hacerle algunas ampliaciones y añadirle alguans funcionalidades nuevas en pruebas.
Puesto que el Pater es un ser demoníaco, antes de planificar ninguna modificación para él, quería estudiarlo un poco.

El Lagartijo se fue con el Gonza, que se lo llevó a enseñarle el Macdonals a ver qué pasaba, pues se había pegado todo el día invisible ya que se le había pedido que no se hiciera notar (por más civilizadamente que se comporte, algo tan parecido a un velocirraptor que podrían ser primos-hermanos que no para de cambiar de color asustaría al más pintado). El ver las patatas fritas, volando por el aire y desapareciendo con un sonido de masticar, justo enfrente de un tipo enorme (el Gonza seguía en su forma gigantesca para sobrellevar mejor las heridas del último combate... o eso decía él, pero tampoco es cuestión de ponerse a discutir con un tipo de casi 5 metros de alto), hacía volverse todas las caras, provocando diversos mini-accidentes cuando, por ejemplo, la cantidad de gente que tropezó por ir mirando hacia atrás, tirándo encima de otros los menús recién comprados (con lo mal que sale de la ropa la mancha de la cocacola)... O tiró toda la vajilla de la sala de descanso y varios del estilo por toda la sede de las oficinas mientras curioseaba todas esas cosas tan raras que no conocía.
Más tarde, con ayuda de Onix, el Gonza hizo las presentaciones formales entre el Profesor y el Lagartijo. El profesor se emocionó con el descubrimiento (por parte de la ciencia, el EED hacía ya tiempo que lo había descubierto) de una nueva especie, y se interesa por su origen, sobre el cual el EED se muestra bastante vago, pues no le interesa que se conozca la existencia de la base espacial. Pide permiso para hacerle algunos estudios a lo que el Lagartijo da su consentimiento tras alguna explicación de Onix (podría haber sucedido cualquier cosa si de repente el Profesor se acercara al Lagartijo con, pongamos por caso, algún tipo de objeto filoso para, por ejemplo, tomar muestras de piel o tejido).
Hablando, hablando, el Gonza le contó al profesor sobre el bicho gigant que nosotros hemos dado en llamar "Carnifex", y acabaron decidiendo que iban a cooperar para estudiarlo. Como no pensabamos hablar a nadie de la base del Gabi, el Gonza quedó en que se lo traería al profesor... A cachitos, eso si.

Mad Max decide acceder a la operación y firma la autorización. Rápidamente preparan el preoperatorio y en un par de días le operan, en una intervención maratoniana de unas 15 horas, tras la cual le ingresan en el hospital de SuperHéroes Inc. para la recuperación-rehabilitación. Le mantienen atiborrado de calmantes y antiinflamatorios durante unos días hasta que empiezan a soldársele los puntos y empieza a remitir el dolor, pero aún con todo siente completamente dolorido todo el cuerpo.

Mientras tanto, el Gonza ha ido secando partes del carnifex para poder hacerse porros con el, a ver que pasa, como es su costumbre.
Mad Max va ejercitándose poco a poco para ir acostumbrándose a sus nuevas capacidades.
A Milagros se le cura la garganta gracias a las pociones que le dio el Maestro Arcano, aunque le dieron un pequeño desorden gástrico, ante la sorpresa de todos los médicos. Los doctores le administraron un ligero antiácido y se le arregló el desorden enseguida. En cambio empieza a sufrir de pesadillas recurrentes, de las que al despertarse ni se acuerda.

El profesor Hans y el profesor Jean Pierre discuten contínuamente, incluso a pesar del profesor Jeffersson, que fue destinado a la unidad para intentar que los otros dos no se mataran entre si.

El Gonza se hace un porro con los restos del carnifex que había desecado, se acomoda y empieza a fumárselo. Al rato, entra Mad Max en la habitación y le propone abrir las ventanas. Menudo submarino que se había montado el Gonza... Éste la está flipando con el porro y empieza verle de color azul y se niega a abrir las ventanas pensando que al fin ha dado con una sustancia capaz de hacerle alucinar. Milagros entra en ese momento en la habitación, e intenta convencer asimismo al Gonza de que guarde el porro para otro rato al ver que a ratos echa humo azul o rojo. El Gonza se niega y se lo termina. Mad Max activa el sistema de extracción, que heróicamente empieza a expulsar la neblina londinense que se había formado en la habitación, lo cual permite a Milagros ver a Mad Max, y observa que está azul. Se lo hace notar, lo que hace que Mad Max coja un cabreo de mil pares de cojones. Decide ir a "pedirles explicaciones" a los profesores. Milagros le sigue, dejando al Gonza durmiendo la mona, y les encuentran en una de las habitaciones del laboratorio, arrojándose carpetas el uno al otro a las respectivas cabezas, afortunadamente sin mucha puntería, con Jeffersson aplicando sus poderes de control empático a toda pastilla, con escasos resultados. Mad Max los agarra del pescuezo y les amenaza. Entonces Jeffersson se aplica a intentar calmarle y le dice que intentarán arreglarlo, compensandole económicamente y haciéndole todas las comprobaciones y arreglos necesarios. consigue calmarle hasta el punto de soltar a los profesores, que habían pasado totalmente de él poniéndose a discutir entre ellos, momento que aprovechó el profesor Jean Pierre para salir por patas, y Milagros salió a buscarlo miras el profesor Hans le explicaba a Mad Max lo que habían descubierto de sus análisis. Mientras, había estado haciendo probatinas con un "reloj" que le habían dado para ir aprendiendo a controlar neuronalmente sus colores, con lo que se había pegado toda la conversación cambiando de colorines, para regocijo del Lagartijo.

miércoles, 10 de enero de 2007

Las aventuras del EED II

El silbido indicaba que venía alguien volando a supervelocidad, por lo que el Pater intentó re-corporeizarse, pero no lo consiguió a tiempo, con lo que vió con pasmo que le atravesaba una tocho-armadura de combate, aunque no llegó a ir mucho más lejos, pues la Milagros andaba al quite, y como le pasó al lado y tenía desenfundado el cuchillo que les había regalado el congénere del Lagartijo, aprovechó para lanzarle un golpe de ki que acertó de pleno en la cintura del indivíduo, haciendo que se desbarajustara la dirección, con lo que se desvió hacia su derecha, cayendo de pleno en el campo gravitatorio extendido por el Gabi y arrastrando a la Milagros que tuvo que soltar el cuchillo para no palmarla junto a él, pero como llevaba suficiente impulso, rebotó y se estampó contra la pared, provocando una lluvia de metralla y fuego que los demás tuvieron que esquivar como pudieron. Milagrosamente nadie del EED salió herido de este primer encuentro a pesar de la rapidez de lo sucedido y lo aparatoso.

Justo en ese momento el Pater acabó de re-corporeizarse y se escuchó un grito, algo así como "¡MIERDA!" seguido de un gran ¡CHOF! a la vez que se veían aparecer de la nada sangre y vísceras cuyo epicentro estaba en la espalda del Pater, que no se esperaba el golpe y se cayó al suelo justo dentro del campo gravitatorio.

En ese momento apareció un tipo volando, con cohetes en las piernas, que fué atrapado por el campo gravitatorio y cayó justo en brazos del Pater. Ambos empezaron a forcejear en el suelo, dándose de bofetadas con furia visigoda. En ese momento Mad Max disparó su rifle de fotones, pues sabía que si erraba el tiro, no le podía hacer daño al Pater, a la vez que el Gabi aprovechaba la bonita iluminación navideña que se había agenciado para lanzar un par de descargas de luz concentrada (vulgo láser). El Pater, a base de tortas, iba deshaciéndole la máscara a este tipejo, viéndose debajo de ésta, más y más circuitos. El Gonza le dijo a Onix que levantara el bloque de cemento, porfavor, por si pasaba, estamparlo con él.

Mientras se daban de puñetas, llegó volando estilo Supermán otro tipo, al cual, sin que nadie se diera cuenta, el Gonza señalaba con el dedo mientras se tapaba un ojo (sí, el Gonza tiene el poder de mirar como un tuerto a la gente). En ese momento entró en el área de acción del campo gravitacional del Gabi, que curiosamente, lo estampó contra el techo. Cuando repentinamente éste individuo junto a la mayor parte del aire de esa parte del túnel se transformaron en ácido, sin darle mucho tiempo a reaccionar a sus propias células, que se rindieron en masa ante el enemigo. Todo el que pudo salió por patas, en una dirección o en otra aunque al Pater no le hizo gran cosa el ácido, pero el indivíduo con el que estaba intercambiando argumentos tan amigablemente se convirtió repentínamente en una especie de esqueleto metálico. Eso si, muy brillante. El Pater reaccionó rápidamente, sacando a la Milagros de allí in extremis, mientras Onix levantaba su campo de fuerza para empujar el ácido hacia su origen. El Gonza, que estaba en modo tamaño de bolsillo, salió volando, casi a velocidad Mach hacia atrás. Mad Max también retrocedía lo que podía, mientras el Gonza se ponía en comunicación con Balrog para decirle que abriera las conducciones de agua para inundar el túnel.
Mientras el EED se reagrupaba en su retaguardia, Balrog le dijo al Gonza que no encontraba los conmutadores de la conducción del agua, con lo que había roto todas las tuberías, y que estuvieran preparados, que el agua iba hacia allí.

En ese momento empezó a oírse una moto. Bastante potente por el sonido. Y llegó el imbécil número 5. Un tipo vestido de motero, con su chopper y su metralleta a la espalda.
Mad Max, refugiado tras el campo de fuerza de Onix, disparó con el rifle de fotones, destrozando la chopper, cosa que cabreó más que un poco al tipo, que se levantó y comenzó a soltar ráfagas con la ametralladora, con lo que Mad Max soltó el rifle, agarró el subfusil y le correspondió a la cortesía, intercambiando saludos estúpidamente durante un rato, hasta que el Pater se cansó de ver el partido de tenis y decidió agarrar al tipo. Se acercó a él "sigilosamente" y lo agarró del pescuezo. Entonces fue cuando se desencadenó el apocaleches. El Pater estaba con el modo demonio ON, osease, gigante, rojo, con cuernos y armadura, y el tipo, repentinamente se transformó en su sosías, ante la cara de pasmo del propio Pater.
En ese momento fue cuando Onix pudo leer durante una micra de segundo los pensamientos del Pater. Algo así como "¡Eh! He visto los suficientes episodios de los Power Rangers como para saber lo que hay que hacer en estos casos." Momento en el que todos se quedaron a cuadros, imbécil nº5 incluído, cuando el Pater empezó a aporrearse el pecho y agitar los brazos en alto, soltando alaridos inarticulados y se le lanzó al otro encima soltando bofetadas como si fueran panes. Mientras Mad Max, que había recuperado el rifle de fotones seguía disparando, desesperándose porque no conseguía hacerle ni un sólo arañazo.
Mientras tanto el Gonza, que seguía en tamaño mini, salió volando, pasando entre las piernas de ambos, alejándose túnel abajo para coger carrerilla desde detrás del indivíduo. Mientras tanto, los fuegos artificiales seguían entre éste y el Pater. Finalmente el Gonza dió la vuelta, multiplicó su tamaño, así a ojo, como por 25, se puso en posición de carga, codo por delante, y rozando todas las paredes del túnel, regresó hacia el combate a la misma velocidad a la que se había alejado, Mach 1. Gracias a quien fuera, el Pater y el indivíduo no habían intercambiado posiciones, y lo que pasó a continuación se resume en una sola palabra: ¡CHOF! pues a la vez que el Gonza impactaba con él, el Pater le estaba soltando un sopapo mayúsculo, dejándo inconsciente al tipo, y lanzando al Pater hacia atrás varios metros, casi cayéndole encima al Gabi.

A los pocos segundos llegó la inundación provocada por Balrog y al poco llegaron también los de TecnoRed a avisar de que ya no quedaba nadie y a dar la enhorabuena por haber conseguido hacer una captura. Cuando el Gabi miró el reloj, vió con asombro que apenas habían llegado a pasar como cinco minutos desde el momento en que habían llegado al túnel y terminado de montar el parapeto.

martes, 2 de enero de 2007

Las aventuras del EED (Equipo Especial de Demoliciones)

El Equipo Especial de Demoliciones (a partir de ahora EED, para abreviar), se encontraba en la base espacial, jugando a la playstation (si, habían logrado puentear algunas cosas en lo que parecía ser una sala de estar de la nave, que nadie me pregunte cómo porque ni siquiera ellos mismos lo saben, sin, al parecer estropear nada), cuando Onix, recien llegada de sus vacaciones, llegó, transmitiéndoles el mensaje de que TecnoRed quería contactar con ellos para que colaboraran en el asalto al cuartel general de los terroristas con los que habían luchado unos días antes, como consideración a que el grupo jugó un papel importante en anteriores enfrentamientos contra ellos.

Tras la entrevista, en la que quedó establecida la posición que iban a cubrir, el EED se dispuso a planificar la estrategia. Les había correspondido cubrir uno de los túneles de mantenimiento que también podía ser utilizado para escapar, pues hacía las veces de salida trasera. Bastante amplio, tenían que planificarlo bien para que cuando los de las Fuerzas Especiales comenzaran el asalto no pudiera escapar nadie por ahí. El asalto estaba programado para varios días después, así que aprovecharon bien el tiempo haciendo planes tacticos para la defensa del tubo. Planes que, por supuesto, a la hora de la verdad no servirían de nada.

En primera línea iba a estar el Pater, convertido en una nube de mosquitos, con el suelo bajo el salpicado de patatas fritas para detectar si alguien intentaba pasar invisible. ¿Os imagináis 7 metros de tunel con el suelo lleno de patatas fritas? ¿Y la cantidad de patatas fritas que harían falta para eso?
En medio, a cada lado de la tubería estarían la Milagros, oculta en las sombras y el Lagartijo, invisible con su poder de utilizar la luz.
Entre ellos y el Pater, el Gabi iba a disponer un campo de gravedad elevada para inmovilizar contra el suelo a cualquier que pasara por ahí.
Algunos metros más atrás, Onix iba a disponer un escudo de fuerza a todo lo ancho del túnel.
También se decidió que ibamos a llevar un bloque de cemento para diversos usos, detrás del cual iba a situarse Mad Max con su rifle de fotones y su rifle de asalto para cubrir desde detrás. Junto al bloque, protegiéndose todo lo posible con él, iban a estar el Gabi, el Gonza y Onix. Balrog iba a quedarse en retaguardia.

Llegado el dia D, TecnoRed trasladó a todos los implicados al lugar donde les habían dado el soplo de que estaba la base central de los terroristas. Llegamos todos a la vez, según lo planeado, y nos desplegamos rápidamente.
Entramos a la tubería e iniciamos los preparativos. Mientras todos ocupábamos nuestras posiciones establecidas, el Gabi, que tenía que establecer el campo de gravedad después de que el resto se hubiera desplegado, buscó un enchufe que encontró al poco, en uno de los cuadros de mantenimiento y le pidió al Gonza que le aupara, mientras sacaba de su mochila cinta aislante y unos cuantos metros de cable de lucecitas de navidad que había comprado el día anterior en una tienda de veinte duros. Con la ayuda del Gonza, el Gabi dispuso las lucecitas por toda la circunferencia del túnel y las enchufó. Cuando el Gonza le señaló que no era Navidad aún para ir adornando los escenarios de batalla (innecesario por otra parte) el Gabi le explicó que aprovechando que estabamos montando la barricada junto al cuadro eléctrico de cuando habían construído el túnel y que habían dejado para mantenimiento, ponía las lucecitas de Navidad por si se daba el caso de que tuviera que utilizar su poder de controlar la luz, y entonces podría utilizarlas para lanzar rayos láser.
Un rayo de comprensión atravesó la faz del Gonza, a la par que esbozaba una sonrisa. Luego se volvieron a ver cómo iban los preparativos de los demás e intentaron disimular, sin mucho éxito, unas cuantas carcajadas mientras veían al Pater realizar sus preparativos. Era muy divertido verle esparcir sacos enormes de patatas fritas, fritos, doritos, y demás, por el suelo.

Una vez montado todo el tinglado, nos tocó esperar un rato, al cabo del cual se empezó a escuchar un silbido.

jueves, 28 de diciembre de 2006

Equipo Especial de Demoliciones I

El "Gabi" es una persona normal, alto, 1'70, moreno... Que, como casi todo el mundo, pasaba bastantes apuros para llegar a fin de mes, aunque quizás algunos más, puesto que la mayor parte de los meses le tocaba dormir al raso.

En una de esas ocasiones, su búsqueda de un lugar donde instalar sus posaderas le llevó por las inmediaciones (concretamente un pueblecito a dos km. poco más o menos de donde Jesucristo perdió la boina) de una central nuclear pocos momentos antes de que hiciera explosión (las autoridades habían silenciado, como no podía ser de otra manera, el que hubiera problemas en la central), con las consecuencias habituales en estos casos: todos los habitantes del pueblo adquirieron superpoderes, visitantes incluídos, entre los que se encontraba el coleguita Gabriel, que de repente se encontró lanzando lucecitas de colorines por los ojos y orejas (le resultaba difícil mirar, así que no sabe si también por los orificios nasales) cual bola de discoteca, lo que hizo que, despistado por la sorpresa, casi chocara con una pared. Casi. En realidad se encontró con que acababa de meterse en el salón de estar de una familia que también estaba experimentando una cierta sorpresa con lo que les estaba ocurriendo.

Con la sorpresa y el sobresalto tardó un rato en darse cuenta de que cada vez parecía sentirse más extraño, como si pesara más y más... Hasta que se dió cuenta mirando por una ventana, de que había una zonaen la que las golondrinas, al pasar por ella, caían en picado hacia el suelo.

Todo esto le asustó más que mucho, e hizo que pasara una larga temporada escondiéndose en las cloacas, mientras intentaba aprender a convivir y controlar sus poderes... al menos un poco... a ratos... de vez en cuando... a lo mejor...

En una de sus correrías por las cloacas se encontró con una extraña sala aparentemente abandonaad, aunque curiosamente en muy buen estado de conservación en la que, en un rincón, había un botón.
Estuvo una temporada utilizándola como residencia, hasta que al final un día la curiosidad pudo con él y pulsó el botón. Repentínamente la puerta de la habitación se cerró y todo lo que había en el radio de visión del Gabi se tornó cada vez más borroso y desdibujado, y en cambio comenzó a aparecer una sala metálica que parecía sacada de una peli de ciencia ficción, completamente metálica y totalmente llena de botoncitos con letreros extraños e incomprensibles, lucecitas de muchos colorines y pantallas de imágenes, algunas de ellas con alguna especie de lenguaje extraño e ininteligible, varias sillas y el suelo de una especie de moqueta blandita de color verde.

Decidió pasar ahí la noche... Y las noches siguientes, visto que nunca parecía aparecer nadie por ahí.

Poco después entró a formar parte de un grupo de gente que trabajaba ocasionalmente para una empresa de superhéroes de alquiler, entre los que se encontraban el "pater" Paquito Jones, el Gonza, la Milagros, Mad Max, Juanito y Danielle Spock, a los que poco a poco se fue añadiendo más gente (Balrog, Onix...), con cuya ayuda fue explorando el lugar poco a poco, convirtiéndolo en su hogar, a la vez que base de operaciones, descubriendo que se trataba de una nave espacial en órbita sobre la tierra, de un tamaño más que considerable.

jueves, 7 de diciembre de 2006

Momo - Michael Ende

Se entiende que, al escuchar, Momo no hacía ninguna diferencia entre adultos y niños. Pero los niños tenían otra razón más para que les gustara tanto ir al viejo anfiteatro. Desde que Momo estaba allí, sabían jugar como nunca habían jugado. No les quedaba ni un solo momento para aburrirse. Y eso no se debía a que Momo hiciera buenas sugerencias. No, Momo simplemente estaba allí y participaba en el juego. Y por eso -no se sabe cómo- los propios niños tenían las mejores ideas. Cada día inventaban un juego nuevo, más divertido que el anterior.


Una vez, era un día pesado y bochornoso, había unos diez u once niños sentados en las gradas de piedra esperando a Momo, que se había ido a dar una vuelta, según solía hacer alguna vez. El cielo estaba encapotado con unas nubes plomizas. Probablemente habría pronto una tormenta.
-Yo me voy a casa -dijo una niña que llevaba un hermanito pequeño-. El rayo y el trueno me dan miedo.
-¿Y en casa? -preguntó un niño que llevaba gafas-, ¿es que en casa no te dan miedo?
-Sí -dijo la niña.
-Entonces, igual te puedes quedar aquí -respondió el niño.
La niña se encogió de hombros y asintió. Al cabo de un rato dijo:
-A lo mejor Momo ni siquiera viene.
-¿Y qué? -se mezcló en la conversación un chico con aspecto un tanto descuidado-. Aun así podemos jugar a cualquier cosa, sin Momo.
-Bien; pero, ¿a qué?
-No lo sé. A cualquier cosa.
-Cualquier cosa no es nada. ¿Alguien tiene una idea?
-Yo sé una cosa -dijo un chico con una aguda voz de niña-: podríamos jugar a que las ruinas son un gran barco, y navegamos por mares desconocidos y vivimos aventuras. Yo soy el capitán, tú eres el primer oficial, y tú eres un investigador, porque es un viaje de exploración, ¿sabéis? Y los demás sois marineros.
-Y nosotras, las niñas, ¿qué somos?
-Vosotras sois marineras; se trata de un barco del futuro.
¡Eso era un buen plan! Intentaron jugar, pero no conseguían ponerse de acuerdo y el juego no funcionaba. Al rato, todos volvían a estar sentados en las gradas y esperaban.

Entonces llegó Momo.

La espuma saltaba furiosa cuando la proa cortaba el agua. El buque oceanográfico "Argo" cabeceaba tranquilamente, a toda máquina, por el mar del coral del sur. Nadie recordaba que un barco se hubiese atrevido a navegar por estos mares peligrosos, llenos de bajíos, arrecifes de coral y monstruos marinos desconocidos. Había aquí, sobre todo, lo que llamaban el "tifón eterno", un ciclón que nunca descansaba. Recorría incansable esos mares buscando víctimas como si fuera un ser vivo, incluso astuto. Su camino era impredecible. Y todo lo que caía en las garras de ese huracán no volvía a aparecer hasta que quedaba reducido a astillas.
Bien es cierto que la nave expedicionaria "Argo" estaba muy bien preparada para un encuentro con el "ciclón andarín". Estaba hecha enteramente de acero especial, azul, elástico e irrompible como una espada toledana. Y, merced a un sistema de construcción especial, estaba fundido enteramente de una pieza, sin ninguna soldadura. Aun así, es difícil que otro capitán y otra tripulación hubieran tenido el valor de exponerse a estos peligros. Pero el capitán Gordon tenía mucho valor. Desde el puente de mando miraba orgulloso a sus marineros y marineras, todos ellos grandes especialistas en sus respectivos campos.
Al lado del capitán estaba su primer oficial, don Melú, un lobo de mar de los que quedan pocos; había sobrevivido a ciento veintisiete huracanes.
Un poco más atrás, en la toldilla, se podía ver al profesor Quadrado, director científico de la expedición, con sus dos auxiliares, Mora y Sara, que merced a su prodigiosa memoria suplían bibliotecas enteras. Los tres estaban inclinados sobre sus instrumentos de precisión y se consultaban en su complicada jerga científica.
Un poco más allá estaba, en cuclillas, la bella nativa Momosan. De vez en cuando el profesor le preguntaba acerca de algún detalle de esos mares y ella le respondía en su hermoso dialecto hula, que sólo el profesor entendía.
El objetivo de la expedición era hallar las causas del "tifón andarín" y, de ser posible, eliminarlo, para que esos mares volvieran a ser navegables para los demás barcos. Pero, de momento todo seguía tranquilo, y no había indicio de tempestad.
De repente, un grito del vigía arrancó al capitán de sus pensamientos.
-¡Capitán! -gritó desde la cofa haciendo bocina con las manos-. Si no estoy loco veo ahí delante una isla de cristal.
El capitán y don Melú miraron inmediatamente a través de sus catalejos. También el profesor Quadrado y sus auxiliares se acercaron, interesados. Sólo la bella nativa se quedó tranquilamente sentada. Las misteriosas costumbres de su pueblo le prohibían mostrar curiosidad. Pronto llegaron a la isla de cristal. El profesor bajó del barco por una escala de cuerda y pisó el suelo transparente. Éste era enormemente resbaladizo y al profesor Quadrado le costaba mucho mantenerse en pie.
La isla era totalmente redonda y tenía un diámetro de unos veinte metros. Hacia el centro se levantaba como una cúpula. Cuando el profesor hubo alcanzado el lugar más alto pudo distinguir claramente una luz titilante en su interior.
Comunicó sus observaciones a los demás, que esperaban, atentos, apoyados en la borda.
-Según eso -dijo la auxiliar Mora- debe de tratarse de una Cestapuntia briscatresia.
-Puede ser -dijo la auxiliar Sara-, pero también puede ser un Códulo leporífero.
El profesor Quadrado se enderezó, se ajustó las gafas y gritó hacia el puente:
-En mi opinión, tenemos que vérnoslas con una variedad del Comodus intarsicus común. Pero no podremos estar seguros hasta haberlo visto por debajo.
Al instante se echaron al agua tres de las marineras que eran, además, submarinistas de fama mundial y que, mientras tanto, ya se habían vestido con sus traje de inmersión.
Durante un rato, no se vieron en la superficie del mar más que montones de burbujas, pero de repente sacó la cabeza del agua una de las niñas, de nombre Sandra, que gritó con voz entrecortada:
-Es una medusa gigante. Las otras dos submarinistas están atrapadas entre los tentáculos y no pueden soltarse. Tenemos que ayudarlas antes de que sea demasiado tarde.
Dicho esto, volvió a sumergirse.
Inmediatamente se lanzaron al agua cien expertos hombres-rana a las órdenes del capitán Blanco, conocido por el apodo de "el Delfín". Bajo el agua comenzó un combate increíble, y el mar se cubrió de espuma. Pero ni siquiera esos valerosos marineros consiguieron librar a las dos chicas de los terribles tentáculos. La fuerza de la gigantesca medusa era demasiado grande.
-Hay en ese mar alguna cosa -dijo el profesor, con la frente arrugada, a sus dos auxiliares- que provoca el gigantismo en los seres vivos. Esto es sumamente interesante.
Mientras tanto, el capitán Gordon y su primer oficial don Melú, que habían estado deliberando, habían tomado una decisión.
-¡Atrás! -gritó don Melú-. ¡Todo el mundo a bordo! Partiremos al monstruo en dos, si no, no podremos librar a las dos marineras.
"El Delfín" y sus hombres volvieron a subir a bordo. El "Argo" retrocedió un poco y se lanzó después con toda su potencia avante, hacia la medusa gigante. La proa del buque era aguda como una cuchilla de afeitar. Cortó la medusa en dos mitades, sin que a bordo se notara apenas un pequeño temblor. La maniobra no carecía de peligro para las dos submarinistas presas entre los tentáculos, pero el primer oficial había calculado su posición con la mayor exactitud y pasó por medio de las dos. Al instante, los tentáculos del monstruo perdieron toda su fuerza y las dos prisioneras pudieron librarse de ellos.
Fueron recibidas jubilosamente a bordo. El profesor Quadrado se acercó a las dos muchachas y les dijo:
-Ha sido culpa mía. No debería haberos enviado. Perdonadme por haberos puesto en peligro.
-No hay nada que perdonar, profesor -respondió una de las chicas con una risa alegre-. Al fin y al cabo nos hemos embarcado para eso.
A lo que la otra chica añadió:
-El peligro es nuestra profesión.
Ya no quedaba tiempo para más palabras. Durante los trabajos de rescate, el capitán y la tripulación se habían olvidado de observar el mar. De modo que sólo ahora, en el último instante, se dieron cuenta de que por el horizonte había aparecido el "tifón andarín" que se dirigía a toda velocidad hacia el "Argo".
Llegó al barco una primera ola, impresionante, lo alzó en su cresta y lo lanzó por una sima acuosa de cincuenta metros de profundidad, por lo menos. De haberse tratado de una tripulación menos experta y valerosa que la del "Argo", en este primer embate la mitad habría sido arrastrada por la borda, mientras que la otra mitad se habría desmayado. Pero el capitán Gordon estaba bien plantado sobre el puente de mando, como si no hubiera pasado nada, y toda la tripulación había aguantado del mismo modo. Sólo la hermosa indígena Momosan, no acostumbrada a los peligros del mar, se había refugiado en un bote salvavidas.
En pocos segundos se oscureció todo el cielo. El torbellino se lanzó, ululante, sobre el barco, al que hacía saltar sobre las olas como un corcho. Su furia parecía crecer de minuto en minuto por no poder romperlo.
El capitán daba sus órdenes con voz sosegada, y su primer oficial las repetía en voz alta. Incluso el profesor Quadrado y sus auxiliares seguían junto a sus instrumentos. Calculaban dónde debía estar el centro del tifón, pues hacia allí tenía que ir el barco. El capitán Gordon admiraba en silencio la sangre fría de los científicos que, al fin y al cabo, no conocían el mar como él y sus hombres.
El primer rayo cayó sobre el buque de acero, que quedó cargado de electricidad. Hacia cualquier parte que se extendiera la mano saltaban chispas. Pero todos, a bordo del "Argo", se habían entrenado durante meses para ello. A nadie le importaba ya.
Lo único malo era que las partes más delgadas del barco, cables de acero y barras de hierro, se ponían incandescentes como el filamento de una bombilla, y eso dificultaba un poco el trabajo de la tripulación, aunque todos llevaban guantes de amianto. Quiso la suerte que esa incandescencia se apagara pronto, porque comenzó a caer una lluvia tal, como nadie de a bordo -a excepción de don Melú- había visto jamás; una lluvia tan espesa que pronto desplazó todo el aire respirable. La tripulación tuvo que ponerse gafas y escafandras de submarinista.
Un relámpago sucedía a otro, un trueno a otro.
La tempestad ululaba. Se levantaban olas enormes y blanca espuma.
El "Argo", con los motores a toda máquina, avanzaba metro a metro contra la fuerza incontenible del tifón. Los maquinistas y fogoneros, en el vientre del barco, hacían esfuerzos sobrehumanos. Se habían atado con gruesas sogas para que los bruscos movimientos del barco no los lanzaran hacia las fauces abiertas de las calderas.
Por fin llegaron al centro del tifón. ¡Qué espectáculo se les ofreció allí!
Sobre la superficie del mar, liso como un espejo, porque la propia fuerza del huracán barría las olas, bailaba un ser gigantesco. Se sostenía sobre una pata, se ensanchaba por arriba y parecía realmente un trompo del tamaño de una montaña. Daba vueltas con tal rapidez, que no se podían distinguir los detalles.
-¡Un Sum-sum gomalasticum! -exclamó entusiasmado el profesor Quadrado, mientras se sujetaba las gafas, que la lluvia le hacía resbalar una y otra vez.
-¿Puede explicarnos esto un poco más? -refunfuñó don Melú-. Somos simples marinos y...
-No moleste ahora al profesor con sus observaciones -le interrumpió la auxiliar Sara-. Es una ocasión única. Esa especie de trompo animal procede, probablemente, de las primeras etapas de la evolución. Debe de tener más de mil millones de años. Hoy no queda más que una variedad microscópica que a veces se encuentra en la salsa de tomate y, excepcionalmente, en la tinta verde. Un ejemplar de esta tamaño es, seguramente, el único superviviente de su especie.
-Pero nosotros estamos aquí -gritó a través del ulular del viento el capitán- para eliminar las causas del "tifón eterno". Así que el profesor ha de decirnos cómo se puede parar esa cosa.
-No lo sé -dijo el profesor-. La ciencia no ha tenido todavía ninguna ocasión de investigarlo.
-Está bien -dijo el capitán-. Primero le dispararemos y ya veremos qué pasa.
-Es una pena -se quejó el profesor-. Disparar sobre el único ejemplar de Sum-sum gomalasticum.
Pero el cañón contraficción ya apuntaba al trompo gigantesco.
-¡Fuego! -ordenó el capitán.
De la boca del cañón salió una llamarada azul de un kilómetro de longitud. No se oyó nada, porque, como todo el mundo sabe, el cañón contraficción dispara proteínas.
El proyectil luminoso voló hacia el Sum-sum, pero cayó bajo el efecto del trompo, se desvió, dio varias vueltas al monstruo y fue arrastrado hacia lo alto, donde desapareció entre las negras nubes.
-¡Es inútil! -gritó el capitán Gordon-. Tenemos que acercarnos más.
-Es imposible acercarnos más -respondió don Melú-. Las máquinas trabajan a toda potencia y lo único que logramos es que la tempestad no nos empuje más lejos.
-¿Tiene alguna idea, profesor? -preguntó el capitán.
Pero el profesor se encogió de hombros, al igual que sus auxiliares, que tampoco sabían qué aconsejar. Parecía que la expedición había fracasado.
En ese momento, alguien tiró de la manga del profesor. Era la bella indígena.
-¡Malumba! -dijo con gesto elegante-. Malumba oisitu sono. Erbini samba insaltu lolobindra. Cramuna heu beni beni sadogau.
-¿Babalu? -preguntó sorprendido el profesor-. ¿Didi maha feinosi intu ge doinen malumba?
La bella indígena asintió repetidamente y contestó:
-Dodo um aufu sulamat vafada.
-Oi-oi -respondió el profesor, mientras se acariciaba pensativamente el mentón.
-¿Qué es lo que dice? -quiso saber el primer oficial.
-Dice -explicó el profesor- que en su pueblo hay una canción antiquísima, con la que se puede hacer dormir al "tifón andarín", si es que alguien se atreve a cantarla.
-¡Qué ridículo! -refunfuñó don Melú-. Una nana para un tifón.
-¿Qué opina usted profesor? -preguntó la auxiliar Sara-. ¿Es posible una cosa así?
-No hay que tener prejuicios -dijo el profesor-. Muchas veces hay un fondo de verdad en las tradiciones de los indígenas. Quizá haya unas vibraciones sonoras determinadas que tienen alguna influencia sobre el Sum-sum gomalasticum. No sabemos nada acerca de sus condiciones de vida.
-No puede perjudicarnos -decidió el capitán-. Tenemos que probarlo. Dígale que cante.
El profesor se dirigió a la bella indígena y dijo:
-Malumba didi oisafal huna-nhuna, ¿vafadu?
Momosan asintió y comenzó a entonar una cantinela muy peculiar que se componía de unas pocas notas que se repetían cada vez:

Eni meni allubeni
wanna tai susura teni.

Se acompañaba con palmadas y saltaba al compás.
La sencilla melodía y la letra eran fáciles de recordar. Poco a poco, otros fueron haciéndole coro, de modo que, pronto, toda la tripulación cantaba, batía palmas y saltaba al compás. Era un espectáculo bastante sorprendente ver cantar y bailar como niños al viejo lobo de mar don Melú y al profesor Quadrado.
Y sucedió lo que nadie habría creído. El trompo gigantesco empezó a dar vueltas más y más lentamente, se paró finalmente y comenzó a hundirse. Con el ruido de un trueno se cerraron las olas sobre él. La tempestad acabó de repente, el cielo se volvió transparente y azul y las olas del mar se calamron. El "Argo" se mecía plácidamente sobre las tranquilas aguas como si jamás hubiera existido una tormenta.
-¡Hombres! -dijo el capitán Gordon mientras los miraba a la cara, uno a uno-. ¡Lo hemos conseguido! -nunca hablaba mucho, todos lo sabían; por eso pesaba tanto más el que ahora añadiera-: estoy orgulloso de vosotros.
-Creo -dijo la chica que llevaba a su hermanito- que ha llovido de verdad. Yo, por lo menos, estoy calada.
Es verdad que mientras tanto había descargado la tormenta. Y sobre todo la niña con su hermanito se sorprendía de que había olvidado tener miedo al rayo y al trueno mientras había estado en el barco de acero.
Siguieron hablando durante un rato sobre la aventura y se explicaban detalles, los unos a los otros, que cada uno había visto y vivido para sí. Entonces se separaron para ir a casa y secarse.
Sólo había uno que no estaba del todo satisfecho con el curso del juego: el niño de las gafas. Al despedirse le dijo a Momo:
-En el fondo es una lástima que hayamos hundido el Sum-sum gomalasticum. ¡El último ejemplar de su especie! Me hubiera gustado poder estudiarlo un poco más de cerca.
Pero en un punto estaban todos de acuerdo: en ningún otro lado se podía jugar como con Momo.


miércoles, 6 de diciembre de 2006

Momo - Michael Ende

Pero un día corrió la voz entre la gente de que últimamente vivía alguien en las ruinas. Se trataba, al parecer, de uan niña. No lo podían decir exactaente, porque iba vestida de un modo muy curioso. Parecía que se llamaba Momo o algo así.
El aspecto externo de Momo ciertamente era un tanto desusado y acaso podía asustar algo a la gente que da mucha importancia al aseo y el orden. Era pequeña y bastante flaca, de modo que ni con la mejor voluntad se podía decir si tenía ocho año sólo o ya tenía doce. Tenía el pelo muy ensortijado, negro como la pez, y con todo el aspecto de no haberse enfrentado jamás a un peine o unas tijeras. Tenía unos ojos muy grandes, muy hermosos y también negros como la pez y unos pies del mismo color, pues casi siempre iba descalza. Sólo en invierno llevaba zapatos de vez en cuando, pero solían ser diferentes, descalabados, y además le quedaban demasiado grandes. Eso era porque Momo no poseía nada más que lo que encontraba por ahí o le regalaban. Su falda estaba hecha de muchos remiendos de diferentes colores y le llegaba hasta los tobillos. Encima llevaba un chaquetón de hombre, viejo, demasiado grande, cuyas mangas se arremangaban alrededor de la muñeca. Momo no quería cortarlas porque recordaba, previsoramente, que todavía tenía que crecer. Y quién sabe si alguna vez volvería a encontrar un chaquetón tan grand, tan práctico y con tantos bolsillos.
Debajo del escenario de las ruinas, cubierto de hierba, había unas cámaras medio derruidas, a las que se podía llegar por un agujero en la pared. Allí se había instalado Momo como en su casa.

[...]

Desde entonces, Momo vivió muy bien, por lo menos eso le parecía a ella. Siempre tenía algo que comer, unas veces más, otras emnos, según fuesen las cosas y según la gente pudiera prescindir de ellas. Tenía un techo sobre su cabeza, tenía uan cama, y, cuando tenía frío, podía encender el fuego. Y, lo más inportante, tenía muchos y buenos amigos.
Se podría pensar que Momo había tenido mucha suerte al haber encontrado gente tan amable, y la propia Momo lo pensaba así. Pero también la gente se dio pronto cuenta de que había tenido mucha serte. Necesitaban a Momo, y se preguntaban cómo habían podido pasar sin ella antes. Y cuanto más tiempo se quedaba con ellos la niña, tanto más imprescindible se hacía, tan imprescindible qeu todos temían que algún día pudiera marcharse.
De ahí que Momo tuviera muchas visitas. Casi siempre se veía a alguien sentado con ella, que le hablaba solícitamente. Y el que la necesitaba y no podía ir, la mandaba buscar. Y a quien todabía no se había dado cuenta de que la necesitaba, le decían los demás:
- ¡Vete con Momo!
Estas palabras se convirtieron en una frase hecha entre la gente de las cercanías. Igual que se dice: "¡Buena suerte!", o "¡Que aproveche!", o "¡Y qué se yo!", se decía, en toda clase de ocasiones: "¡Vete con Momo!".
Pero, ¿Porqué? ¿Es que Momo era tan increíblemente lista que tenía un buen consejo para cualquiera? ¿Encontraba siempre las palabras apropiadas cuando alguien necesitaba consuelo? ¿Sabía hacer juicios sabios y justos?
No; Momo, como cualquier otro niño, no sabía hacer nada de todo eso.
Entonces, ¿es que Momo sabía algo que ponía a la gente de buen humor? ¿Sabía cantar muy bien? ¿O sabía tocar un instrumento? ¿O es que -ya que vivía en una especie de circo- sabía bailar o hacer acrobacias?
No, tampoco era eso.
¿Acaso sabía magia? ¿Conocía algún encantamiento con el que se pudiera ahuyentar todas las miserias y preocupaciones? ¿Sabía leer en las líneas de la mano o predecir el futuro de cualquier otro modo?
Nada de eso.
Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar. Eso no es anda especial, dirá, quizás, algún lector; cualquiera sabe escuchar.
Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única.
Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes. No porque diejra o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda su simpatía. Mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él.
Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería. O los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres. Y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida y que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones, y que no importaba nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, iba y le contaba todo eso a la pequeña Momo, y le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era sólo había uno entre todos los hombres y que, por eso, era imortante a su manera, para el mundo.
¡Así sabía escuchar Momo!


martes, 5 de diciembre de 2006

A vuelta de teléfono

Bueno, pues esta mañana he llamado al ambulatorio en la hora del almuerzo, y aunque estaba yo un poco espesa (a las 10 de la mañana debería estar prohibido estar despierto...), he logrado entender más o menos lo que me explicaba la señorita que me ha atendido con tanta paciencia (créanme, cuando estoy espesa, estoy MUY espesa y explicarme algo es todo un ejercicio de paciencia). En principio se ha pensado que lo que yo quería era sacarme el número de la Seguridad Social, pero luego he conseguido explicar que ya lo tenía (mi oratoria en según qué circunstancias, la mayoría de ellas, es más bien deficiente), y me ha explicado que puede ir cualquier persona a solicitar una tarjeta para mí, siempre que yo le preste mi D.N.I. y él lleve todos mis datos bien apuntaditos. Después de 5 minutos explicación va, explicación viene, he tenido un breve instante de iluminación y se me ha ocurrido preguntarle "Porque el jueves no abren ¿Verdad?". Supongo que la he pillado de sorpresa con el giro en la conversación, porque primero me ha respondido que no, pero inmediatamente me ha preguntado si tenía puente, le he dicho que si, y entonces me ha dicho que sí, que abrían, así que le he dicho que entonces mucho mejor, que el jueves me presentaba yo ahí con mis cosas para solicitarla. Me ha dicho que lleve la tarjeta vieja que tenga, el papelito de solicitud que cursé en Madrid y (al loro) una nómina para saber el número de afiliación a la Seguridad Social... Que me pregunto yo porqué (es la primera vez que me la piden), puesto que el numerito de marras ya aparece en la tarjeta vieja Y en el papelito de solicitud que cursé en Madrid... Y en la tarjeta de afiliación a la Seguridad Social, que también me pedirán, seguro.

Viva la redundancia.

lunes, 4 de diciembre de 2006

Con la Administración hemos topado...

Hay gente que tiene jornada laboral en horario intensivo por las mañanas. Parte de esa gente se desplaza una considerable distancia para acudir al trabajo. Partiendo de esa base me parece casi hasta ridículo el hecho de que no haya ni UN sólo administrativo en los ambulatorios por las tardes. Que si, que son funcionarios y como tales sólo trabajan por las mañanas... Pero... ¿Y si tienes que hacer cualquier cosa (como en mi caso solicitar un traslado de tarjeta sanitaria de Madrid a Zaragoza) que, como no es "visita al médico" no te permite solicitar el llegar tarde al trabajo o que te dejen libre un rato para ir a hacer el papeleo en un momento al ambulatorio?
En mi caso, ese "rato" serían varias horas (y eso suponiendo que entrara en el concepto "ir al médico", que, según recuerdo, da derecho a 4 horas para ir, hacer la consulta y volver), puesto que no trabajo en la propia Zaragoza, sino en un pueblo a unos 15 minutos en bus. Sin contar el hecho de que estoy en período de pruebas y ya pedí un día para ir a arreglar unos papeles que quedaron colgando en el INAEM justo la semana que empecé a trabajar, y ya sería tocar mucho las narices. Es una empresa pequeñita en la que trabajo, somos 5 más la jefa, así que no creo que llegara a los extremos en que llegaba la anterior empresa en la que trabajé, en la cual, en el período de pruebas ingresaron unos tres o cuatro días a una compañera por piedras en el riñón, y ya le dijeron que no volviera, pero aún con todo no causa buena impresión a la hora de que se piensen o no el si he superado el período de pruebas o incluso a la hora de renovar el contrato.

Tengo entendido que hay consultas de los médicos de cabecera de cada cual tanto por las mañanas como por las tardes. Al menos así sucedía en el ambulatorio que me tocaba en Madrid. Me parece fantástico, puesto que hay gente que trabaja lejos de casa en jornada intensiva y le resultaría más bien difícil acudir a las consultas si fueran exclusivamente por las mañanas. Sin embargo, cuando esta tarde he acudido al ambulatorio más cercano a mi casa, una amable enfermera me ha informado de que tendría que llamar por la mañana para exponer mi caso, puesto que los administrativos concluyen su jornada laboral a eso de las 14:30 o así, y ver cómo se puede arreglar. Eso significa que mañana en la hora del almuerzo, me tocará estar colgada del teléfono... Intentando (porque no hay garantía de que se consiga) solucionar el entuerto.

Que en dos años que he estado viviendo en Madrid no me llegara la tarjeta sanitaria que pedí nada más llegar, con frecuentes visitas al ambulatorio para preguntar cómo iba el asunto pues se suponía que en 15 días llegaría, me parece vergonzoso. Pero esto me parece estúpido. Realmente estúpido.

Enfin...

Ya veremos en qué concluye esto.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Manifiesto contra la tortura

El Congreso de los Estados Unidos de América acaba de aprobar, con la firma del Presidente, una ley —la Military Commissions Act of 2006— que justifica y propicia la práctica de la tortura, mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición de dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal. Lo ha hecho en nombre de una Guerra global contra el terrorismo cuya expresa indefinición jurídica permite comprender entre sus objetivos estratégicos y tácticos tanto a verdaderos criminales, como a grupos o personas que se enfrentan a ocupaciones militares o gobiernos tiránicos -a las que el derecho internacional garantiza el estatuto de combatientes-, organizaciones y movimientos de defensa civil o de resistencia, y a simples ciudadanos.

Esta legalización de la tortura corona una serie de escándalos globales que han puesto de manifiesto su uso por parte de agentes y militares de esa misma Guerra global, sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos militares de detención.

La tortura es un medio violento destinado a destruir la integridad moral y física del ser humano y anular su voluntad. Tanto los llamados métodos científicos de interrogación coercitiva, como las técnicas de agresión eléctrica, química, física y psíquica definen uno y el mismo sistema de violación, degradación y sujeción de la persona. Sólo los gobiernos despóticos, corruptos o belicistas han hecho uso de esas prácticas deshumanizadoras. Sólo los sistemas totalitarios les han dado carta de legitimidad. Las comunidades democráticas, la conciencia moral y religiosa de los pueblos, el más elemental humanismo no han dejado de oponerse a sus ultrajes y a su crueldad.

La aplicación de la tortura se extiende deliberadamente a grupos sociales amplios, comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta. Pero la tortura no sólo es una práctica cruel, sino que construye además todo un sistema de terror y coerción sociales. Su último objetivo es humillar y deshumanizar a las comunidades en las que se aplica, destruir sus vínculos de solidaridad, vaciar su confianza en sí mismas y liquidar su voluntad colectiva. Es la expresión siniestra de un poder ilimitado sobre los lugares más íntimos del cuerpo y sobre naciones enteras, en un mundo en el que cada día hay más injusticia y desigualdad y más desesperación.

La práctica militarmente organizada de la tortura, los abusos sexuales y de todo tipo contra hombres y mujeres, los encarcelamientos clandestinos y las desapariciones forzadas, no son una noticia nueva en la historia del Tercer Mundo, y de América Latina en particular. Ha sido más bien una constante histórica de la dominación colonial, neocolonial, socialista y neoliberal.

Pero su justificación por parte de las autoridades norteamericanas tiene consecuencias globales más graves todavía. Muchos gobiernos se han servido de la tortura, pero no podían legitimarla, ni pretendían defender y difundir la libertad con esta clase de métodos. Hoy, la propaganda a favor de la tortura en nombre de la llamada Guerra contra el terrorismo ofrece a estos gobiernos una siniestra coartada para su uso pasado, presente y futuro. Legalizada o no, la tortura es una práctica aberrante condenada por principios elementales de humanidad.

En los últimos años hemos asistido al recorte, la instrumentalización y neutralización de estos mismos derechos, hasta el extremo de hacerlos irreconocibles. El derecho a la integridad física y moral de la persona, a la defensa jurídica de su inocencia frente a poderes corporativos y estatales, y a la resistencia contra constantes violaciones del territorio, del ecosistema y de la propia vida humana ha sido una y otra vez violado. La propaganda de guerra y la legitimación de la tortura coronan este proceso regresivo de una humanidad amenazada.

Apelamos el respeto sagrado a la dignidad humana, a su integridad física y espiritual, y a su soberanía moral. Exigimos el rechazo de la tortura como una práctica inhumana, contraria a toda forma civilizada de convivencia, y opuesta a toda verdadera restauración de una dañada comunidad pacífica de los pueblos: en nombre de los Derechos Humanos.

Blogs contra la tortura. Manifiesto

martes, 14 de noviembre de 2006

Fotossss

Vale, si, lo dije hace días... Más vale tarde que nunca ¿No?

Este es el enlace donde podréis ver las fotos que hice yo. Si, hasta salgo en algunas XD.

Por lo demás, en Zaragoza sigo genial.

El otro día, mientras estaba un amigo de Vitoria de visita, nos pegamos unas cuantas muchas horas en la cocina. La cosa empezó con el típico "¿Qué hacemos de comer?"... Y acabó apagando los fogones a eso de las 11 de la noche. Entre uno de mis compañeros de piso, el amigo de Vitoria y yo, hicimos comida como para alimentar a un regimiento... Regimiento que se presentó en casa a media tarde y acabó con las existencias... Y con todo lo que iba saliendo de la cocina, conforme terminaba de cocinarse. Fue unas risas. Hacía tiempo que no me reía tanto con las ocurrencias de la gente con respecto a la carne picada XD.

Por lo demás, la cosa avanza. Ya tengo trabajo, empecé ayer, el viernes fui al paro para notificar que ya tenía trabajo y, como no podía ser de otra manera, al volver a casa tenía dos cartas del paro en el buzón diciéndome que tenía que ir a sendas entrevistas de trabajo y ya era demasiado tarde como para volver al inem a devolverlas. Cómo no, mi horario es de 7 a 15 de lunes a viernes, con lo que ir al paro por las mañanas es un poco difícil.
Hoy la jefa me había dejado salir un poco antes para ir a la oficina del paro. Yo creía que cerraban a las 14:30 y cuando he llegado a las 14:10 a la puerta de la oficina y he visto que estaba cerrada casi me ha dado un algo. Por suerte he visto un fantabuloso cartelito en el que ponía algo que me ha salvado de un patatús: Los jueves abren por la tarde de 17 a 19. No voy a tener que volver a pedir un día. Yupi. Empezar los trabajos pidiendo dias libres o salir antes siempre me ha dado mal rollo...
Lo mejor del trabajo... ¡Fines de semana libres! ¡Toda la tarde libre! ¡¡Se guardan las fiestas de guardar!!
Después de tanto tiempo con horario de sector servicios/hostelería-restauración, sinceramente, me parece todo un lujo tanto el horario como el sueldo, que, sin ser una maravilla, no es nada despreciable.

Todo sea para bien y que dure ^_^

Ah, más fotos del evento de Hogwarts en los espacios flickr: el grupo flickr del evento (a lo mejor no podéis ver este enlace), Ajaqueti, Beregond, Fearuth Seregtin's, Lupgan, Rosita y William Spilzmer.

Venga, eso es todo por el momento (si se me ocurre algo más, ya para otro día XD).

¡Besos!

martes, 3 de octubre de 2006

De mudanzas, cosas Buenas y cosas Mejores

Si, porfín me he mudado. He vuelto a la ciudad donde me siento realmente BIEN.
A pesar de lo azaroso de la mudanza (gracias Toño, Fernándo, Ibrahim, Sul, EmeA, haakon, apu y todos aquellos que por una u otra razón no pudieron ayudarme aquel día aunque les hubiera gustado), y algún viaje extra que he tenido que hacer (gracias Nicajto, Moisés, Carlos, Josemi, Maikel, Manu, Vanessa,... y a quien me deje por el camino), ya porfín lo tengo todo en el nuevo piso y más o menos organizadito (¡Dios! ¡Me he quitado toneladas de peso de encima! Hasta parece que vaya flotando, de la sensación de euforia que siento), así que e he tomado unos días de vacaciones.

Para empezar, este fin de semana me fui a mi primer vivo "grande" (casi 100 personas), al que me invitaron a ir los masters para hacer de PNJ.
Era un vivo basado en el mundo de Harry Potter, bajo el nombre de "Hogwarts: Los años oscurs" y cuya acción tenía lugar años antes de que El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado adquiriera todo su poder. Yo hacía de bibliotecaria gruñona y de mal genio con todo lo que se refiriera a "sus" libros.

Estuvimos (algunos) desde el jueves en Pueyo de Jaca preparando cosas y decorando todo lo que pudimos para que el viernes, cuando llegara el "Expreso de Hogwarts" (el bus, vamos) estuviera todo lo más listo posible para recibir a los jugadores. El resto lo hicimos cuando pudimos.
Aparte de algunos problemas de última hora con las fichas (sobre todo las de los "pobres" Slytherin) debido a la pérdida de un disco duro, y alguna deficiencia de libros en la biblioteca (muchísimo más concurrida de lo que cualquiera se hubiera podido imaginar), salió todo (al menos lo que yo vi, del resto ni idea) genial y, salvo por los mencionados Slytherin, que a falta de sus tramas, paliaban su aburrimiento como podían (recuerdo un pasillo de Slytherin en el camino al campo de Quiddich en un partido entre Hufflepuf (creo recordar) y Slytherin en el que las tarantellas y los desmaius abundaron bastante) el resto del mundo se lo pasó bastante bien. Sobre todo los fantasmas, cuya actuación ha sido realmente soberbia. Uno de ellos, además, alternaba también los papeles de snitch y elfo doméstico.
La enfermera de Hogwarts también se lo pasó pipa, administrando "remedios" y "curaciones" para los efectos de las pócimas fallidas, erróneas y caducadas que se tomaban los alumnos (amén de otras sustancias no tan inócuas que les regalaban los fantasmas (¿quién va a decirle que no a una piruleta si te la regala un fantasma?) y pociones que los alumnos robaban de los despachos o se encontraban por ahí tiradas detrás de cualquier papelera de su casa...) con hilarantes resultados, tan hilarantes, que ya al final del primer día de evento hacían que los alumnos suplicaran no ser llevados a la enfermería. Súplicas que óbviamente el personal docente desestimaba.
También hemos contado con la aparición estelar de Rita Squittle y la inestimable presencia de los señores de Malfoy, además de la ayuda de varios aurores y personal del Ministerio.

He acabado muerta, pero realmente feliz y contenta y habiéndomelo pasado realmente BIEN.
Por supuesto todo esto no hubiera podido ser posible sin la plena colaboración de Alba y del resto del magnífico personal del albergu, que se lo pasaron pipa viéndonos e incluso disfrazándose e integrándose (al menos por un rato, cuando sus obligaciones les dejaron un huequecito libre) en el propio juego. Hemos quedado, tanto jugadores como el personal del albergue, con ganas de volver otro año para más y mejor.

Me he hartado de hacer fotos. Si no he hecho más de 90, no habré hecho ninguna. En cuanto vuelva a Zgz las subiré a flickr y os daré la dirección por si os apetece verlas.

Pero eso no será hasta el jueves, más o menos, pues ahora estoy en el pueblo para descansar un poco de todo el ajetreo de este mes y de la paliza del fin de semana.

Si alguno de los de Hogwarts lee esto, que sepais que, a pesar de no conoceros a casi ninguno de antes de este fin de semana, he decidido que os quiero a todos (y no voy borracha ni me he tomado nada raro) y que ójala que volvamos a vernos más veces.

¡VIVA HOGWARTS!

viernes, 1 de septiembre de 2006

A la Bim!! A la Bam!!

... A la Bim Bom Bam!

Bueno, objetivo conseguido, mis vacaciones empiezan el día 6... y ya hasta fin de contrato.
Lo que hace que finalmente el, previamente establecido, dia 8 sea la mudanza.
Sin embargo, a pesar de lo mucho que echaré de menos a algunas personas de este trabajo (si, Nee Chee, tú serás una de ellas :P), me voy con las mismas ganas que otros (que se han ido y que se quedan) de despellejar viva a mi "queridísima" tocaya y gerente del centro. Y echarle sal encima. Otra opción podría ser ponerle un aparato corrector de la columna para que dejara de mirar hacia arriba... O incluso una argolla en la nariz...
Enfin.
Hasta pronto... de nuevo desde Zaragoza ^_^