miércoles, 22 de agosto de 2007

Sin Título

Se sentía traicionado. Abandonado. Profúndamente herido. Y sólo.

En Blanco.

Su amistad había durado décadas. Décadas hablándo con Ella. Conversando, riéndo juntos, incluso llorándo y contándole sus más íntimos pensamientos, deseos, dudas...
Consultándole cualquier decisión difícil. Desnudándose ante Ella.

Oh, por supuesto él no era el único que La tenía por confidente, y lo sabía. Pero no importaba. Ella escuchaba a todos por igual.
Las amigas de Ella eran las indiscretas, las casquivanas, las que se lo contaban todo a los demás, traicionando así las confidencias que le contaba a Ella.
Pero no lo hacían con malicia, y él lo sabía siempre. Le divertían esas coqueterías de Ellas con la gente. Incluso las esperaba con ánsia, para ver las reacciones de los demás.
A veces, esas mismas reacciones le decían a él mismo cómo solucionar algún problema, o le disipaban alguna duda.

Pero eso no había sucedido ésta vez. Ella y sus amigas le habían abandonado.
De repente.
Sin ningún aviso, advertencia, enfado previos... Nada.

En Blanco.

Otras veces, por medio de Ella y de Ellas, se había desnudado ante el mundo. Se sentía vergonzoso en su presencia, indefenso, debido a la falta de artificios sobre él.

Pero ésta vez era distinto.

Pareciera que hubieran terminado de vaciarle, de despojarle de todo y su carcasa ya no les interesara.

Se sentía más desnudo que nunca.
Incluso vacío de cosas que contar.

Le habían abandonado. Quién sabe si para siempre.

De repente.

En Blanco.



...


Días más tarde, alguien reparó en su ausencia.
Le encontraron en su escritorio, frente a una Página en Blanco.

Nadie averiguó nunca qué le había sucedido. Tenía la mente en Blanco y no sabía hacer nada. Sólo estaba tranquilo cuando tenía una Página en Blanco delante, y no podía hablar, ni entendía cuando le hablaban.
Las Palabras parecían haberle abandonado.
Pero así, aquel que Las había amado tanto como a Ella, provocó un aluvión de Palabras, de todos los géneros, viviendo en Ella y por Ellas.

Ya no más en Blanco.

domingo, 15 de julio de 2007

Tiempo para amar - Robert A. Heinlein

En el mejor de los casos, la historia es algo difícil de comprender; en el peor, es una colección sin vida de archivos cuestionables. Cobra vida a través de las palabras de los testigos presenciales..., y nosotros no tenemos más que un testigo cuya vida abarca los veintitrés siglos de crisis y la Diáspora. El siguiente ser humano más anciano cuya edad esta oficina ha podido verificar solo tiene algo más de mil años. La teoría de la probabilidad hace que sea posible que, en algún lugar, haya una persona que tenga la mitad de esa edad, pero es tanto matemática como históricamente seguro que no hay ningún otro ser humano vivo hoy en día que haya nacido en el siglo XX*.
Algunos podrían cuestionar que este "Miembro de más antigüedad" sea el miembro de las familias Howard nacido en 1912, y también el "Lazarus Long" que guió a las familias en su huída del Viejo Hogar en 2136, etc., señalando que todos los antiguos métodos de identificación (huellas dactilares, reconocimiento de la retina, etc.) se pueden ahora rebatir. Cierto, pero estos métodos eran los más adecuados en su época, y la fundación de las familias Howard tenía razones muy concretas para utilizarlos con cuidado; el "Woodrow Wilson Smith" cuyo nacimiento se registró en la fundación en 1912 es desde luego el "Lazarus Long" de 2136 y 2210. Antes de que estas pruebas dejaran de ser fiables, se complementaron con pruebas modernas e imbatibles basadas primero en transplantes clónicos y, en fechas más recientes, en una identificación absoluta de los patrones genéticos. (Es interesante observar que apareció un impostor hace unos tres siglos, aquí en Secundus, y que se le proporcionó un nuevo corazón procedente de un pseudocuerpo clonado del Miembro más antiguo. El transplante lo mató). El Miembro más antiguo cuyas palabras se citan aquí tiene un patrón genético idéntico al de ese trocito de tejido muscular que le extrajo a "Lazarus Long" el doctor Gordon Hardy en la nave espacial Nuevas Fronteras alrededor de 2145, y que luego cultivó para realizar investigaciones sobre la longevidad. QED.
¿Pero qué clase de hombre es? Debe juzgarlo usted mismo. Al condensar estas memorias y reducirlas a una extensión más manejable, he omitido muchos incidentes históricos verificables (la materia prima está disponible en los archivos para los estudiosos), pero he dejado mentiras e historias poco probables porque parto de la base de que las mentiras que cuenta un hombre dicen más verdades sobre él (cuando se analizan) que la "verdad".
Está claro que este hombre es, según los valores morales habituales en las sociedades civilizadas, un bárbaro y un pícaro.
Pero no son los hijos los que deben juzgar a sus padres. Las cualidades que lo convierten en lo que es son, precisamente, las que se necesitan para sobrevivir en una selva... o en una frontera salvaje. No olviden la deuda que tienen todos con él, tanto genética como histórica.
Para comprender la deuda histórica es necesario revisar un poco de historia antigua, parte tradición o mito, parte hechos tan comprobados como el asesinato de Julio César. La fundación de las familias Howard se estableció con el testamento de Ira Howard, que murió en 1873. Ese testamento ordenaba a los administradores de la fundación que utilizaran su dinero para "prolongar la vida humana". Esto es un hecho.
La tradición dice que redactó este testamento enfadado con su propio destino, pues se encontró con que moría de "senectud" a los cuarenta y tantos años; muerto a los cuarenta y ocho años, soltero y sin progenie. Así que ninguno de nosotros lleva sus genes; su inmortalidad reside solo en un nombre y en una idea: que la muerte se podía evitar.
En aquel tiempo, morirse a los cuarenta y ocho años no era inusual. Se lo crean o no, en aquellos tiempos la esperanza media de vida era ¡de unos treinta y cinco años! Pero no de senilidad. Las enfermedades, el hambre, los accidentes, los asesinatos, las guerras, los partos y otros tipos de violencia acababan con los seres humanos mucho antes de llegar a la vejez. Pero un ser humano que superara todos estos obstáculos todavía podía esperar la muerte de senectud entre los setenta y cinco y los cien años, más o menos. Muy pocos llegaban a los cien; sin embargo, cada grupo de población tenía su diminuta minoría de "centenarios". Hay una leyenda sobre el "viejo Tom Parr", que se supone que murió en 1635 a los ciento cincuenta y dos años. Sea cierta o no esta leyenda, que algunos individuos deben de haber vivido un siglo y medio. Pero lo cierto es que eran muy pocos.
La fundación empezó su trabajo como un experimento de cría pre-científico, pues nada se sabía entonces de genética. A los adultos con antecedentes longevos se les animaba a copular con otros como ellos; el incentivo era el dinero.
Como era de esperar, el incentivo funcionó. Y como era también de esperar, este experimento también funcionó, era el método científico que utilizaron durante siglos los ganaderos antes de que naciera la ciencia de la genética: la cría como medio de reforzar una característica, y luego la eliminación de los más débiles.
Los archivos de las familias no muestran cómo se eliminó a los primeros débiles; se limitan a mostrar que se eliminó a algunos miembros de las familias (raíz y ramas, a todos los descendientes) por el imperdonable pecado de morir de senectud a una edad demasiado temprana.
Cuando se produjo la crisis de 2136, todos los miembros de las familias Howard tenían una esperanza de vida de más de ciento cincuenta años, y algunos habían superado esa edad. La causa de esa crisis parece increíble, sin embargo todos los documentos tanto internos como externos a las familias, están de acuerdo. Las familias Howard corrían un peligro extremo provocado por el resto de los seres humanos, simplemente porque vivían "mucho tiempo". La razón de que eso fuera así hay que buscarla entre los psicólogos de masas, no en un documentalista. Pero es la verdad.
Los detuvieron y los concentraron en un campo de prisioneros, y estuvieron a punto de torturarlos hasta la muerte en un intento de arrancarles el "secreto" de la "eterna juventud". Hecho, no mito.
Y aquí entra en la historia el Miembro más antiguo. Gracias a su audacia, un talento especial para mentir de forma convincente y lo que a la mayor parte de la gente le parecería un placer infantil en la búsqueda de la aventura por la aventura y la intriga, el Miembro más antiguo logró llevar a cabo la evasión más grande de todos los tiempos. Robó una primitiva nave espacial y escapó del sistema solar con todas las familias Howard (que entonces estaban formadas por unos 100.000 hombres, mujeres y niños).
Si les parece imposible (tantas personas y una sola nave), recuerden que las primeras naves espaciales eran muchísimo más grandes que las que ahora utilizamos. Eran planetoides artificiales autosuficientes que pretendían permanecer muchos años en el espacio con velocidades inferiores a la de la luz; tenían que ser enormes.
El Miembro más antiguo no es el único héroe de ese éxodo. Pero en todos los relatos, diferentes y en ocasiones contradictorios, que nos han llegado, él siempre fue la fuerza motora. Fue nuestro Moisés, el que sacó a su pueblo de la esclavitud.
Los volvió a traer a casa tres cuartos de siglo más garde (2210), pero no para esclavizarlos. Pues esa fecha, el Año uno del calendario galáctico estándar, señala el comienzo de la Gran diáspora..., provocada por una presión demográfica extrema en el Viejo Hogar Terra y hecha posible gracias a dos nuevos factores: el para-motor Libby-Sheffield, como se conoció entonces (no era un "motor" en el verdadero sentido de la palabra, sino un medio de manipular los espacios dimensionales-n), y la primer técnica (y la más sencilla) para alagar la vida de forma efectiva: sangre nueva cultivada in vitro.
Las familias Howard provocaron todo ello solo con escapar. Los humanos efímeros que se quedaron en Terra, todavía convencidos de que las familias longevas poseían un "secreto", se pusieron a intentar averiguarlo por medio de una amplia y sistemática investigación dio resultado por pura casualidad: no ese "secreto" que en realidad no existía, sino algo que era casi igual de bueno: una terapia, y con el tiempo un haz de terapias para posponer la senectud y aumentar el vigor, la virilidad y la fertilidad.
La Gran Diáspora fue entonces tan necesaria como posible.
El gran talento del Miembro más antiguo (aparte de su habilidad para mentir de forma improvisada y convincente) parece haber sido siempre un extraño don que le permitía extrapolar las posibilidades de cualquier situación y luego retorcerlas para que se adaptaran a sus propósitos. (Él lo dice así: "tienes que tener una intuición especial para saber lo que hace saltar a la rana". Los psicometristas que lo han estudiado dicen que tiene un gran talento paranormal expresado en forma de "percepciones" y "suerte", pero lo que el Miembro más antiguo tiene que decir sobre ellos es bastante menos cortés. Como documentalista, me abstengo de dar mi opinión).
El Miembro más antiguo vio de inmediato que esta bendición en forma de juventud prolongada, aunque se prometía a todos, quedaría de hecho limitada a los poderosos y sus nepotismos. A los miles de millones de ilotas no se les podía permitir superar su esperanza de vida normal; no había sitio para ellos a menos que emigraran a las estrellas, en cuyo caso habría sitio para que cada ser humano viviera tanto tiempo como pudiera soportar. Cómo explotó esto el Miembro más antiguo no siempre queda claro; al parecer utilizó varios nombres y muchos frentes. Sus corporaciones clave terminaron en manos de la fundación, luego se liquidaron para trasladar la fundación y a las familias Howard a Secundus, a petición suya; nuestro ancestro ya había reservado "las mejores propiedades" para sus parientes y descendientes. Un sesenta y ocho por ciento de los que entonces vivían aceptó el reto de las nuevas fronteras.
La deuda genética que tenemos con él es tanto indirecta como directa. La deuda indirecta reside en el hecho de que la emigración es un mecanismo de clasificación, una selección darwiniana forzada mediante la cual las razas superiores se van a las estrellas mientras que las inferiores se quedan en casa y mueren. Lo cual es cierto incluso en el caso de los transportados por la fuerza (como ocurrió en los siglos XIV y XV), salvo que en este caso la clasificación tiene lugar en el nuevo planeta. En una frontera salvaje, los débiles y los inadaptados mueren; los fuertes sobreviven. Incluso aquellos que emigran de forma voluntaria deben superar esta segunda y drástica selección especial. Las familias Howard han sido sometidas a este tipo de matanzas selectivas al menos tres veces.
La "deuda" genética que tenemos con el Miembro más antiguo es incluso más fácil de demostrar. Una parte solo necesita unas sencillas reglas aritméticas. Si vive usted en cualquier lugar que no sea el Viejo Hogar Tierra, y casi con toda seguridad es así si está leyendo esto, a la vista del miserable estado en el que se encuentran en la actualidad "las bellas colinas verdes de la Tierra", y puede contar entre sus ancestros aunque solo sea con un miembro de las familias Howard (y la mayor parte de ustedes pueden), entonces con casi toda probabilidad usted desciende del Miembro más antiguo.
Según las genealogías oficiales de las familias, esta probabilidad es de un ochenta y siete coma tres por ciento. Usted desciende también de muchos otros miembros del siglo XX de las familias Howard si desciende de cualquiera de ellos, pero aquí solo hablo de Woodrow Wilson Smith, el Miembro más antiguo. En el momento en que se produjo la crisis de 2136 casi una décima parte de la generación más joven de las familias Howard descendía del Miembro más antiguo "de forma legítima", y con eso me refiero a que cada nacimiento vinculado se recogía en los archivos de la famlia y la ascendencia se confirmaba por medio de las pruebas de las que disponían en ese momento. (Ni siquiera se conocía la clasificación de los tipos de sangre cuando comenzó el experimento de cría, pero el proceso de selección letal hizo que lo más conveniente para la mujer fuera que no se descarriara, al menos fuera de las familias).
A estas alturas, la probabilidad cumulativa es, como he dicho, del ochenta y siete coma tres por ciento si tiene algún ancestro Howard, pero si tiene un ancestro Howard de una generación más reciente, sus probabilidades aumentan hasta un cien por cien real.
Pero, como estadístico, tengo razones para creer (respaldado por análisis informáticos de tipos de sangre, tipos de cabello, color de ojos, recuento de dientes, tipos de encimas y otras características que responden al análisis genético), muchas razones para creer que el Miembro más antiguo tiene muchos descendientes no documentados en las genealogías, tanto dentro como fuera de las familias Howard.
Por decirlo con suavidad, es un viejo sinvergüenza cuya semilla está esparcida por toda esta parte de nuestra galaxia.
Tomemos los años del Éxodo, después de que robara el Nuevas Fronteras. No se casó ni una vez durante todos esos años, y los archivos de la nave y las leyendas basadas en memorias de aquella época sugieren que era, según un antiguo modismo, "uno de esos que odian a las mujeres", un misógino.
Quizá. Los archivos bioestadísticos (más que las genealogías), cuando se analizan, sugieren que no era del todo inasequible. El ordenador que lo analizó incluso me apostó dinero a que había más de cien retoños engendrados por él durante esos años (rechacé la apuesta; ese ordenador me gana al ajedrez, aunque yo disponga de una torre de ventaja).
No lo encuentro sorprendente en vista del énfasis casi patológico que se ponía en la longevidad entre las familias de esa época. El varón más viejo, si seguía siendo viril (y él desde luego lo era), se habría visto sometido a tentaciones sin fin, oportunidades interminables por parte de mujeres ansiosas por tener retoños con su misma y demostrada superioridad; "superioridad" según el único criterio que respetaban las familias Howard. Podemos suponer que el estado civil no importaría mucho; todos los matrimonios de las familias Howard eran matrimonioes de conveniencia (el testamento de Ira Howard se aseguraba de eso), y pocas veces duraban toda la vida. El único aspecto sorprendente es que fueran tan pocas las mujeres fértiles que consiguieron hacerlo caer, cuando no cabe duda de que había muchas miles dispuestas a intentarlo. Pero él siempre se levantó de un salto.
Sea como sea; si hoy en día ve a un hombre con el cabello rojizo, la nariz grende, la sonrisa fácil y encantadora y una expresión ligeramente salvaje en los ojos gris verdosos, siempre me pregunto si el Miembro más antiguo ha pasado hace poco por esa parte de la galaxia. Si ese extraño se me acerca, me llevo la mano a la cartera. Si me habla, me hago el propósito de no hacer apuestas ni promesas.
¿Pero cómo es que el Miembro más antiguo, que solo era un miembro de tercera generación del experimento de cría de Ira Howard, consiguió sobrevivir y permanecer joven durante sus primeros trescientos años de vida sin un proceso de rejuvenecimiento artificial?
Una mutación, claro está, lo que sencillamente viene a decir que no lo sabemos. Pero a lo largo de los varios procesos de rejuvenecimiento a los que se ha sometido, hemos aprendido un poco sobre su estructura física. Tiene un corazón de un tamaño excepcional que late muy lento. Solo tiene veintiocho dientes y ninguan caries, y parece ser inmune a las infecciones. Jamás se ha sometido a ninguna operación quirúrgica, salvo para curar heridas o para someterse a los procesos de rejuvenecimiento. Sus reflejos son muy rápidos, hasta un punto extremo, pero siempre parecen una reacción razonada, así que se puede cuestionar la corrección del término "reflejo". Sus ojos jamás han necesitado ninguna corrección, ya sea de lejos o de cerca; su alcance auditivo es anormalmente alto, anormalmente profundo y extraordinariamente fino en todo su alcance. Su percepción de colores incluye el índigo. Nació sin prepucio, sin apéndice vermiforme... y al parecer sin conciencia.
Me alegro de que sea mi ancestro.
Justin Foote el 45º
Archivista jefe, fundación Howard.


* Cuando las familias Howard se apoderaron de la nave espacial Nuevas Fronteras solo había unos cuantos que tuvieran más de 125 años, y todos ellos (salvo el Miembro más antiguo) están muertos, en momentos y lugares recogidos por los archivos (excluyo el extraño y es posible que mítico caso de la vida en muerte de la anciana Mary Sperling). A pesar de la ventaja genética y del acceso a las terapias para prolongar la vida conocidas por todo el mundo con el nombre de "la opción de la inmortalidad", el último murió en el año 3003 del calendario gregoriano. Según los archivos, parecería que la mayor parte murió tras rechazar nuevos tratamientos de rejuvenecimiento, y esa sigue siendo la segunda causa más habitual de muerte hoy en día.

jueves, 12 de julio de 2007

VIVAN LAS CURVAS

De vez en cuando, algún "asunto" me llama la atención entre todos los e-mails que me llegan a la carpeta de spam, y en este caso me llamó la atención uno con el título que lleva este post.
Cual no sería mi sorpresa al descubrir que era realmente gracioso... Así que he decidido ponerlo aquí para vuestro disfrute... U horror, que menudo aburrimiento si a todos nos gustara lo mismo XD

Ahí va:

Hace unos días se vio por las calles de Guatemala un afiche de "WORLD GYM", una de las cadenas de gimnasios más renombradas del País con la foto de una chica escultural y la siguiente frase: ¿Este Verano que quieres ser: sirena o ballena?
Dicen que una joven mujer pero madura (cuyas características físicas nunca trascendieron) le envió este mail a la empresa "WORLD GYM" respondiéndoles a su frase publicitaria...:

'Las ballenas están siempre rodeadas de amigos.
Tienen una vida sexual activa, se embarazan y tienen ballenitas de lo más tiernas.
Las ballenas amamantan. Son amigas de los delfines y se lo pasan comiendo camarones...
También se la pasan jugando en el agua y nadando por ahí, surcando los mares, conociendo lugares maravillosos, como los hielos de la Antártida y los arrecifes de coral de la Polinesia. Las ballenas cantan muy bien y hasta tienen CD grabados.
Las ballenas son enormes y casi no tienen predadores naturales.
Las ballenas tienen una vida bien resuelta, son lindas y amadas por todos...
Las sirenas no existen. Si existieran, vivirían en permanente Crisis existencial. '¿Soy un pez o soy un ser humano?'. No tienen hijos pues matan a los hombres que se encantan con su belleza. (Y yo agregaría que no tienen por donde hacer el amor. ¡Por Dios!). Son bonitas si, pero tristes y siempre solitarias. (¿Quien quiere acercarse a una mujer que huele a pescado frito y que no tiene hoyito como salvavidas?). Por favor... Prefiero ser ballena...

P.S.: En estos tiempos de mujeres anoréxicas y bulímicas, en que la prensa, las revistas, el cine y la tele nos meten a la fuerza en la cabeza que solo las flacas son bellas, este mensaje trae nuevas esperanzas a las ballenitas y, ¿Por que no?, a las sirenitas que no descansan un segundo pensando en su apariencia exterior. Yo prefiero disfrutar un helado junto a la sonrisa cómplice de mis hijos, una copa de vino con un hombre que me haga vibrar y una pasta exquisita con amigos que me quieren por lo que soy, no por como luzco.

...Esto es para todas las mujeres que realmente se aprecian lo que son y no por como luzcan, pues sólo el hecho de ser mujer la hace bonita... y a todos los hombres, para que valoren a las mujeres reales que les rodean...

domingo, 8 de julio de 2007

Fin de la historia

Porfín se terminó.
Hace unos meses me saqué dos muelas del juicio más, como ya os dije, y la verdad es que estaba encantada... Hasta que la última muela del juicio que me quedaba se me infectó, y me pegué una semana y pico con un flemón enorme, que ni podía comer ni nada.
Así que, resignada, me decidí a volver a endeudarme con la clínica dental. Cuando me dijeron que lo que tenían que hacerme incluía limarme el hueso de la mandíbula para poder sacarme la muela (que por otro lado costaba como 100 euros), osease, cirujía, y teniendo en cuenta que me habían dicho que en la Seguridad Social hacían extracciones, me decidí a acudir al dentista de la Seguridad Social a ver qué me decía él. No pareció importarle mucho que hubiera ido primero a una clínica dental, hasta que se enteró de cual era... Momento en que me contó que en esa clínica a veces hacían las cosas bien... Pero que generalmente, aparte de practicar muchos tratamientos innecesarios, también hacían muchas chapuzas (momento en que yo empecé a hacerme cruces de que las dos anteriores extracciones hubieran salido sin problemas, pues habían sido en esa misma clínica), con lo que tenían muchos problemas con las demandas y demás.
Primero me dió un antibiótico más gordo que el que me habían dado en la clínica, para que se me fuera la infección cuanto antes.
Una vez que se me fué la infección, me dijo claramente que el plazo de espera para ir a cirujía maxilofacial y que me la sacaran, era de tres meses. En ese tiempo, nada ni nadie nos garantizaba que para cuando me tocara la vez de extracción, no tuviera la muela infectada de nuevo, así que me la iba a sacar él en la próxima cita.
Ese día fué el miércoles.
Cuando me tocó el turno, me inyectó la anestesia (ni me enteré), y mientras me hacía efecto, estuve esperando en la sala de espera. Como media hora o así... Tiempo que aproveché para ir a casa a por la ortopantomografía (que me la había olvidado, y vivo cerca).
Tan difícil que decían que iba a resultar en la clínica, y a la hora de la verdad, el dentista tardó no más de 10 minutos desde el momento en que entré por la puerta (incluído tiempo de quitarme la chaqueta, sentarme, y examinarme) en sacarme la dichosa muela.
Enfin...

La única molestia que he sufrido esta vez es que hasta las 6 de la tarde o así que se me iba a pasar el efecto de la anestesia no iba a poder comer nada (y el médico me dijo que sólo tomara un yogur frío) y hasta el día siguiente, incluído, no iba a poder tomar nada más que alimentos líquidos, fríos y con pajita. Un poco me ha molestado luego al comer, y de vez en cuando me ha dolido un poco... Pero no lo suficiente como para tener que tomar nada (tampoco hubiera podido hacerlo, si tenía que tomarme un termalgin bebiendo el agua después con pajita XD), así que todo perfecto.

Desde que empecé a hablar en este blog sobre mis muelas del juicio no ha parado de llegar gente buscando información sobre extracciones de las muelas del juicio, el cuidado que hay que tener, y buscando tranquilidad a la hora de sus propias extracciones. O al menos eso es lo que dice el contador de estadísticas que tengo puesto. Esos son los términos de búsqueda a través de los cuales llega gente aquí (amén de muchos otros).

A toda esa gente quiero decirle que estén tranquilos. NO tiene porqué doler. NO tiene porqué infectarse. NO te vas a morir por sacarte una muela del juicio. NO tienes porqué tener problemas de ningún tipo por sacártelas.
A no ser que seas descuidado y se te infecte. Pero para eso te dan antibióticos después de sacártelas.
Tampoco tienes por qué tener ningún problema durante las extracciones, siempre y cuando vayas a un odontólogo de verdad y no a un sacamuelas del tres al cuarto. Si tu dentista de toda la vida no te las puede sacar por cualquier circunstancia, él te aconsejará quién te la puede extraer. Pregúntale.

Suerte a todos y ya me contaréis qué tal os han ido vuestras extracciones.

sábado, 7 de julio de 2007

¡Voto a bríos! - Terry Pratchett

Losdos bandos se vigilaban con cuidado. Eran viejos enemigos. Habían medido sus fuerzas muchas veces, habían saboreado la derrota y la victoria, habían reclamado el mismo territorio. Pero esta vez iban a llegar al final.
Nudillos lívidos. Arrastre impaciente de botas.
El capitán Zanahoria botó un par de veces la pelota.
- Muy bien, chavales, una vez más, ¿eh? Y esta vez, nada de juego sucio. William, ¿qué estás comiendo?
El Artero Bofetón frunció el ceño. Nadie, nadie conocía su nombre. Ni los niñoscon los que había crecido conocían su nombre. Su madre, si es que alguna vez se enteraba de quién era, probablemente no conocía su nombre. Pero Zanahoria había conseguido averiguarlo. Si cualquier otro lo hubiera llamado "William", ahora estarían buscando su propia oreja. Dentro de su propia boca.
- Goma de mascar, señor.
- ¿Has traído bastante para todos?
- No, señor.
- Entonces tíralo, así me gusta. Ahora, vamos a... Gavin, ¿qué llevas en la manga?
El que era conocido como Gav el Cerdo no se molestó en discutir.
- Un cuchillo, señor Zanahoria.
- Y supongo que sí que habrás traído bastantes para todos, ¿eh?
- Exacto, señor. -El Cerdo sonrió. Tenía diez años.
- Venga, ponlos en el montón con los demás...
El agente Shoe miró horrorizado por encima de la tapia. Había unos cincuenta chavales en el amplio callejón. Edad media en años, unos once. Edad media en cinismo y perversidad maligna: unos ciento sesenta y tres. Aunque el fútbol de Ankh-Morpork no suele tener porterías propiamente dichas, se habían fabricado dos usando el método tradicional de amontonar cosas para marcar el sitio donde estarían los postes.
Dos montones: uno de cuchillos y otro de objetos contundentes.
En medio de los chicos, que iban vestidos con los colores de algunas de las bandas callejeras más peligrosas, el capitán Zanahoria estaba haciendo botar una vejiga de cerdo inflada.
El agente Shoe se preguntó si debería ir a buscar ayuda, pero el hombre parecía bastante tranquilo.
- Esto, ¿capitán? -se aventuró a decir.
- Ah, hola, Reg. Estábamos aquí jugando un partido amistoso de fútbol. Este es el agente Shoe, chicos.
Cincuenta pares de ojos dijeron: nos hemos quedado con tu cara, madero.
Reg se coló por un lado de la tapia y los ojos vieron la flecha que le había atravesado la coraza y le sobresalía varios centímetros de la espalda.
- Tenemos un problemilla, señor -dijo Reg-. Me ha parecido que tenía que venir a buscarle. Es una situación con rehenes...
- Voy ahora mismo. Muy bien, chavales, lo siento. Jugad entre vosotros, ¿queréis? Y confío en veros a todos el martes para cantar canciones y hacer la barbacoa de salchichas.
- Vale, señor -dijo el Artero Bofetón.
- Y la cabo Angua verá si os puede enseñar el aullido de fogata de campamento.
- Sí, vale -dijo el Cerdo.
- Pero ¿qué hacemos antes de separarnos? -preguntó Zanahoria, expentante.
Los miembros de los Skat y los Mohock se miraron con timidez entre ellos. Normalmente nada les ponía nerviosos, ya que mostrar miedo en cualquier circunstancia se castigaba con la expulsión. Pero en el momento de redactar las diversas normas de los clanes, a nadie se le había ocurrido que existiera alguien como Zanahoria.
Mirándose con expresión de "como menciones esto alguna vez te mato", todos levantaron los índices de ambas manos hasta ponerlos a la altura de las orejas y dijeron a coro: "Wib wib wib".
- "Wob wob wob" -respondió animadamente Zanahoria-. Muy bien, Reg, vámonos.
- Pero ¿cómo estaba haciendo eso, capitán? -preguntó el agente Shoe, mientras los dos guardias se alejaban a toda prisa.
- Oh, hay que levantar los dos dedos así -dijo Zanahoria-. Pero te agradecería que no se lo contaras a nadie, porque se supone que es una señal secr...
- ¡Pero si son maleantes, capitán! ¡Jóvenes asesinos! ¡Villanos!
- Oh, son un poco descarados, pero en el fondo son buenos chicos, cuando uno se toma tiempo para entender...
- ¡He oído que nunca le dan a nadie bastante tiempo para entender! ¿Sabe el señor Vimes que está usted haciendo esto?
- Lo sabe más o menos, sí. Le dije que me gustaría fundar un club para los chavales de la calle y él me dijo que estaba bien siempre y cuando los llevara de acampada a algún acantilado realmente escarpado en algún sitio donde hubiera vientos fuertes. Pero él siempre dice esas cosas. Y estoy seguro de que no queremos que cambie. A ver, ¿dónde están esos rehenes?
- Vuelve a ser en la tienda de Vortin, capitán. Pero eso... eso no es lo malo...
Detrás de ellos, los Skat y los Mohock se miraron entre ellos con recelo. Luego recogieron sus armas y se alejaron despacio y con cuidado. No es que no queramos pelear, decían sus gestos. Es simplemente que ahora mismo tenemos mejores cosas que hacer, así que vamos a irnos para averiguar cuáles son.

sábado, 30 de junio de 2007

Batido de plátano

Ingredientes:

Plátanos, alrededor de la media docena, bien maduros
Nata líquida, más o menos unos 200-300 cl, pero se puede echar toda la que se quiera.
Leche, como un litro
Especias (yo suelo usar menta, eneldo, vainilla... realmente poco de cada, para que no se coman el sabor a plátano)
Azúcar al gusto

Preparación:

En un cacharro bien grande se trocean los plátanos una vez pelados, se agrega la nata líquida y se bate todo bien con la batidora hasta que está bien deshecho. Se agregan las especias al gusto, sin pasarse para que no se coman el sabor, y el azúcar al gusto. Hay que matizar que si los plátanos estaban muy maduros (oscuros) no hace falta agregar azúcar, pues de por sí ya queda realmente dulce.
Se bate un poco más para que quede todo bien mezclado y se va agregando leche al gusto o hasta terminar el litro.

Si la leche estaba fría, se puede tomar ya, o incluso a temperatura ambiente, pero si se quiere frío, en vez de agregarle hielo, mejor meterlo en la nevera un rato ;)

Ya me diréis si os gusta ^^

La luz fantástica - Terry Pratchett

Y muy lejos, pero situado en el curso de colisión, el héroe más grande jamás nacido en el Disco se liaba un cigarrillo, completamente inconsciente de la que le aguardaba.
El pitillo que hacía girar expertamente entre los dedos era interesante: como muchos magos errantes de los que había aprendido el arte, aquel héroe tenía la costumbre de guardarse las colillas en un saquito de cuero y usar los restos para hacerse nuevos cigarrillos. Las implacables leyes de los promedios dictaban que parte de aquel tabaco había sido fumado casi contínuamente durante muchos años. La sustancia que intentaba prender sin éxito..., bueno, digamos que habría servido para alquitranar carreteras.
Tan grande era la reputación de este hombre que un grupo de jinetes nómadas bárbaros le había invitado respetuosamente a reunirse con ellos en torno a su hoguera de boñigas de caballo. Los nómadas de las regiones del Eje solían emigrar hacia la Periferia cuando llegaba el invierno, y éstos formaban parte de una tribu que había plantado sus tiendas de fieltro en la sofocante ola de calor de -3 grados. Ivan por ahí con las narices despellejadas y quejándose de insolaciones.
El efe bárbaro dijo:
- ¿Cuáles, pues, son las grandes cosas que un hombre puede encontrar en la vida?
Es el tipo de conversaciones que hay que iniciar para que los bárbaros esteparios se mantengan sentados en círculos.
El hombre situado a su derecha bebió pensativamente un sorbo de cóctel de leche de yegua y sangre de lince blanco, y así habló:
- El horizonte nítido de la estepa, el viento en tu melena, un caballo descansado para cabalgar.
El hombre de su izquierda dijo:
- El grito de un águila blanca en las montañas, la caída de la nieve en el bosque, una buena flecha en tu arco.
El jefe asintió y dijo:
- Sin duda es el espectáculo de tu enemigo muerto, la humillación de su tribu y el llanto de sus mujeres.
Se oyó un murmullo generalizado de aprobación ante tan extravagante afirmación.
El jefe se volvió respetuosamente hacia su invitado, una figurilla que se calentaba cuidadosamente los sabañones junto a la hoguera.
- Pero nuestro huésped, cuyo nombre es legendario, sin duda conoce la verdad: ¿Cuáles son las grandes cosas que un hombre puede encontrar en la vida?
El invitado se detuvo en mitad de otro inútil intento por encender su pitillo.
- ¿Cómo dicez? -preguntó, desdentado.
- Que cuáles son las grandes cosas que un hombre puede encontrar en la vida.
Los guerreros se inclinaron hacia delante para oír mejor. Aquello valdría la pena.
El invitado pensó durante largo rato con todas sus fuerzas, y luego dijo con voz pausada:
- Agua caliente, buenoz dientez y papel higiénico suave.

[...]

Los druidas del Disco se enorgullecían de su progresista aproximación al descubrimiento de los misterios del universo. Por supuesto, como los druidas de todas partes, creían en la unidad esencial de todo lo que vive, en el poder curativo de las plantas, en el ritmo natural de las estaciones y en la incineración de todo el que no percibiera adecuadamente todo esto, pero también habían pensado mucho sobre la base misma de la creación, y llegaron a formular la siguiente teoría:
El universo, según decían, dependía para su funcionamiento del equilibrio de cuatro fuerzas que ellos identificaban como encanto, persuasión, inseguridad y mala leche.
De esta manera, el sol y la luna orbitaban en torno al Disco porque habían sido persuadidos para no caer, pero en realidad no volaban a causa de la inseguridad. El encanto permitía que los árboles crecieran y la mala leche los mantenía arriba, etcétera.
Algunos druidas sugirieron que existían ciertos fallos en esta teoría, pero los druidas más ancianos les explicaron con precisión que había un lugar y un momento para la polémica documentada y el debate científico: la pira ceremonial en el siguiente solsticio.

[...]

Pero una figura menuda y solitaria vigilaba también desde el útil escondrijo que le proporcionaba una piedra caída. Una de las leyendas más grandes del Disco observaba con considerable interés los acontecimientos que se desarrollaban en el círculo de piedra.
Vio como los druidas cerraban el corro y entonaban el cántico, vio como el jefe druida alzaba su hoz...
Oyó la voz.
- ¡Disculpad un momento, por favor! ¿Puedo decir una cosa?

Rincewind miró desesperadamente a su alrededor buscando una salida. No la había. Dosflores estaba de pie junto a la piedra que servía de altar, con un dedo alzado y una actitud de educada determinación.
Rincewind recordó el día en que Dosflores había pasado junto a un carretero que apaleaba a los bueyes con demasiada fuerza, y la presentación que el turista hizo de sus teorías acerca de la protección de los animales dejó al mago magullado y sangrante.
Los druidas miraban a Dosflores con la clase de expresión que se suele reservar para una oveja que se ha vuelto loca o una lluvia de ranas. Rincewind no alcanzaba a oír lo que decía, pero unas cuantas frases como "costumbres folklóricas" y "flores y frutos" le llegaron desde el silencioso círculo.
En aquel momento, unos dedos que parecían palitos de queso se cerraron en torno a la garganta del mago, y algo extremadamente afilado y cortante le arañó la nuez, mientras una voz húmeda susurraba junto a su oído:
- Ni una palabda o edez hombde muedto.
Los ojos de Rincewind giraron en sus órbitas como si estuvieran buscando un camino de salida.
- Si no quieres que diga nada, ¿cómo sabrás que he comprendido lo que acabas de decirme? -siseó.
- ¡Calla y dime qué hace el otdo idiota!
- Oye, espera, si tengo que callarme no puedo...
El cuchillo junto a su garganta se convirtió en una raya caliente de dolor, y Rincewind decidió dar un pase pernocta a la lógica.
- Se llama Dosflores. No es de por aquí.
- Ya me padecía a mí. ¿Ez amigo tuyo?
- Tenemos una especie de relación odio-odio, sí.
Rincewind no alcanzaba a ver a su agresor, pero por lo que sentía a su espalda, tenía el cuerpo hecho de percheros. Además, apestaba a caramelos de menta.
- Hay que deconoced que tiene agallaz. Haz exactamente lo que te digo y quizá laz agallaz de tu amigo no acaben eztampadaz en la piedda.
- Urrr.
- Ezta gente no ez muy ecuménica, ¿zabez?
Fue en aquel momento cuando la luna, con la debida obediencia a las leyes de la persuasión, salió; aunque, por deferencia a las leyes informáticas, no fue por un lugar ni siquiera remotamente cercano a las piedras colocadas a tal efecto.
Pero lo que había allí, escudriñando entre los jirones de nubes, era una brillante estrella roja. Pendía exctamente sobre la piedra sagrada del círculo, deslumbrante como una chispa en las órbitas oculares de la Muerte. Era sombría, terrible y, como no pudo evitar advertir Rincewind, un poco más grande que la noche anterior.
Un grito de horror se elevó de entre los sacerdotes reunidos. En la periferia, la multitud se apretujó hacia adelante: aquello parecía prometedor.
Rincewind sintió que le ponían el mango de un cuchillo en la mano, y oyó la voz chirriante a su espalda.
- ¿Haz hecho alguna vez ezta claze de cozaz?
- ¿Qué clase de cosas?
- Atacad un templo, matad a loz zaceddotez, dobad el odo y dezcatad a la chica.
- No, al menos no con esas palabras.
- Puez ze hace azí.
A cinco centímetros de la oreja de Rincewind, la voz se convirtió en el aullido de un mandril que acabara de pisar una trampa en un desfiladero con buena resonancia, y una forma menuda pero fuerte salió corriendo junto a él.
A la luz de las antorchas, vio que se trataba de un hombre muy viejo, de la variedad huesuda que se suele denominar "vital para su edad", con la cabeza completamente pelada, una barba que le llegaba casi hasta las rodillas y unas piernecillas como alambres en las cuales las venas varicosas habían dibujado el mapa de una ciudad bastante grande. A pesar de la nieve, no llevaba más que un taparrabos de cuero y un par de botas en las que habrían cabido sin problemas otros dos pies.
Los dos druidas más cercanos a él intercambiaron miradas y blandieron las hoces. Hubo una mancha borrosa y se derrumbaron, convertidos en bolas de agonía que emitían sonidos castañeteantes.
En el tumulto que siguió, Rincewind consiguió deslizarse hacia la piedra altar, sujetando el cuchillo con dos dedos como para no provocar ningún comentario desaprobador. La verdad es que nadie le prestaba demasiada atención: los druidas que no habían huido del círculo, generalmente los más jóvenes y musculosos, se habían congregado en torno al anciano con intención de discutir el tema del sacrilegio en relación con los círculos de piedra. Pero, a juzgar por las risitas temblorosas y el ruido de golpes, era él quien dirigía el debate.
Dosflores observaba la pelea con interés. Rincewind le agarró por un hombro.
- ¡Vámonos! -gritó.
- ¿No deberíamos ayudar?
- Estoy seguro de que no haríamos más que estorbar -se apresuró a decir Rincewind-. Ya sabes lo molesto que es cuando estás trabajando y la gente no hace más que intentar mirar lo que haces.
- Como mínimo tenemos que rescatar a la joven -replicó Dosflores con firmeza.
- ¡Muy bien, pero deprisa!
Dosflores cogió el cuchillo y corrió hacia la piedra altar. Tras varios intentos de aficionado, consiguió cortar las cuerdas que ataban a la chica, quien se sentó y rompió a llorar.
- No pasa nada... -empezó a decir el turista.
- ¡Claro que pasa, imbécil! -le espetó ella, mirándole con unos ojos ribeteados de rojo-. ¿Por qué la gente siempre tiene que estropearlo todo?
Resentida, se sonó la nariz con el borde de la túnica.
Dosflores, avergonzado, alzó la vista hacia Rincewind.
- Mmm... me parece que no lo comprendes bien -dijo-. Te acabamos de salvar de una muerte segura.
- No ha sido fácil -sollozó ella-. Quiero decir, mantenerte... -Se sonrojó y retorció el dobladillo de su túnica-. O sea, seguir..., no dejar que te..., no perder las... cualificaciones...
- ¿Cualificaciones? -interrogó Dosflores, ganando el Trofeo Rincewind a la persona más lenta de entendederas del universo.
La chica entrecerró los ojos.
- A estas horas podría estar ya con la Diosa Luna, bebiendo aguamiel en una copa de plata -dijo malhumorada-. ¡Ocho años de quedarme en casa las noches de los sábados, todo a la basura!
Alzó la vista hacia Rincewind y lanzó un gruñido despectivo.
En aquel momento, el mago sintió algo. Quizá fue el tenue roce de una pisada tras él, quizá un movimiento reflejado en los ojos de la chica..., el caso es que se agachó.
Algo silbó en el aire atravesando el lugar donde había estado su cuello y rozó el cráneo calvo de Dosflores. Rincewind se volvió en redondo y vio como el archidruida preparaba de nuevo su hoz para descargar otro tajo. Ante la ausencia de cualquier posibilidad de huida, lanzó una patada desesperada.
Alcanzó de lleno al druida en la rodilla. El hombre gritó y dejó caer el arma. En aquel momento se oyó un desagradable ruidillo carnoso, y se derrumbó hacia adelante. Tras él, el hombrecillo de la larga barba arrancó su espada del cadáver, la limpió con un puñado de nieve y dijo:
- El lumbago me eztá matando. Puedez llevad el teozodo.
- ¿Tesoro? -inquirió débilmente Rincewind.
- Laz gadgantillaz y ezaz cozaz. Todoz loz colladez de odo. Tienen ontonez de elloz. Azí zon loz zaceddotez... -dijo el viejo desdentado-. ¿Quién ez la chica?
- No quiere que la rescatemos -explicó Rincewind.
La chica miró desafiante al anciano bajo unos párpados recargados de maquillaje.
- A tomad pod culo -dijo el viejo.
Con un solo movimiento se la echó al hombro..., se tambaleó, lanzó un grito de dolor tras la protesta de su artritis, y cayó.
Tras un momento en posición supina, dijo:
- No te quedez ahí padada, maldita zodda..., ayúdame a levantadme.
Para asombro de Rincewind, y probablemente también para el suyo propio, la chica obedeció.
Enretanto, el mago intentaba levantar a Dosflores. El turista tenía en la sien un rasguño que no parecía muy profundo, pero estaba inconsciente, con el rostro congelado en una sonrisa ligeramente preocupada. Su respiración era superficial y... extraña.
Y parecía muy ligero. No sólo poco pesado, sino casi sin peso. Era como si el mago estuviera sosteniendo una sombra.
Rincewind recordó haber oido que los druidas usaban venenos raros y terribles. Por supuesto también había oído, generalmente de labios de las mismas personas, que los criminales tenían los ojos muy juntos, que los rayos jamás caían dos veces sobre el mismo sitio y que si los dioses hubieran querido que el hombre volase le habrían proporcionado billetes de avión. Pero la ligereza de Dosflores asustó a Rincewind. Le asustó muchísimo.
Miró a la chica. Se había echado al viejo a un hombro, y dirigió una sonrisita apologética al mago. Desde algún lugar cercano a la base de su espalda, una voz cascada dijo:
- ¿Lo tienez todo ya? Puez vámonoz antez de que vuelvan.
Rincewind cogió a Dosflores bajo un brazo y trotó tras ellos.
No parecía tener otra opción.

El viejo tenía un caballo atado a un arbolillo retorcido, en un desfiladero lleno de nieve a cierta distancia de los círculos. Era un animal esbelto y lustroso, y la impresión general de que era un soberbio corcel de batalla quedaba enturbiada sólo en parte por el anillo hemorroide atado a la silla.
- Muy bien, ya puedez bajadme. Hay una botella de linimento en la alfodja, zi no te impodta...
Rincewind dejó caer a Dosflores apoyándolo contra el árbol con toda la suavidad posible y, a la luz de la luna -sumada al resplandor rojizo de la amenazadora estrella nueva, según advirtió-, tuvo oportunidad de examinar bien por primera vez a su salvador.
Sólo tenía un ojo, el otro estaba cubierto por un parche negro. Su flaco cuerpecillo era un entramado de cicatrices y, en aquel momento, la tendinitis lo tenía hecho polvo. Obviamente, sus dientes habían dimitido hacía tiempo.
- ¿Cómo te llamas? -preguntó.
- Bethan -respondió la chica, frotando un puñado de maloliente ungüento verdoso sobre la espalda del anciano.
Por su aspecto, el linimento no era parte de la historia cuando eres una virgen recién rescatada del sacrficicio por un héroe con un corcel blanco..., pero también parecía pensar que, si el linimento entraba en juego, lo mejor era usarlo bien.
- Le preguntaba a él -dijo Rincewind.
Un ojo brillante como una estrella se clavó en él.
- Mi nombde ez Cohen, chico.
Las manos de Bethan se detuvieron en el acto.
- ¿Cohen? -preguntó-. ¿Cohen el Bárbaro?
- El mizmo.
- Espera, espera -interrumpió Rincewind-. Cohen es un tipo corpulento, con un cuello de toro, los músculos de su pecho son como sacos de balones de fútbol. Es el mejor guerrero del Disco, una leyenda viviente. Mi abuelo me contó que le había visto..., mi abuelo me contó..., mi abuelo...
Se detuvo ante la mirada penetrante del viejo.
- Oh -dijo-. Oh. Claro. Perdón.
- Zí -suspiró Cohen-. Ez ciedto, chico. Máz que una leyenda, zoy hiztodia.
- Cielos -se asombró Rincewind-. ¿Cuántos años tienes, exactamente?
- Ochenta y ziete.
- ¡Pero si eras el más grande! -exclamó Bethan-. ¡Los bardos todavía cantan canciones sobre ti!
Cohen se encogió de hombros y lanzó un gemido de dolor.
- Y nunca me pagaron doyaltiez -dijo. Contempló la nieve con tristeza-. Éza ez la zaga de mi vida. Ochenta añoz en el negocio, ¿y qué he zacado en limpio? Lumbago, almoddanaz, úlcera de eztómago y cien decetaz difedentez pada haced zopa. ¡Zopa! ¡Odio la zopa!

sábado, 23 de junio de 2007

Spandau Ballet - Gold

Thank you for coming home.
I'm sorry that the chairs are all worn.
I left them here I could have sworn.
These are my salad days slowlyy being eaten away.
Just another play for today.
Oh but I'm proud of you but I'm proud of you.
Nothing left to make me feel small.
Luck has left me standing so tall, all.

Gold (gold)
Always believe in your soul.
You've got the power to know
you're indestructible.
Always believe in 'cause you are
gold (gold.)
Glad that you're bound to return
there's something I could have learned.
You're indestructible, always believe in.

After the rush has gone I hope you find a little more time.
Remember we were partneres in crime.
It's only two years ago the man with the suit and the pace.
You knew that he was there on the case.
Now he's in love with you he's in love with you.
My love is like a high prison wall
and you could leave me standing so tall, all

Gold (gold)
Always believe in your soul.
You've got the power to know
you're indestructible.
Always believe in 'cause you are
gold (gold.)
Glad that you're bound to return
there's something I could have learned.
You're indestructible, always believe in.

My love is like a high prison wall
and you could leave me standing so tall, all
Gold (gold)
Always believe in your soul.
You've got the power to know
you're indestructible.
Always believe in 'cause you are
gold (gold.)
Glad that you're bound to return
there's something I could have learned.
You're indestructible, always believe in.

Tiempos Interesantes - Terry Pratchett

Aquí es donde los dioses juegan partidas con las vidas de los hombres, en un tablero que es al mismo tiempo una simple zona de juego y el mundo entero.
Y Sino siempre gana.
Sino siempre gana. La mayoría de los dioses lanzan los dados pero Sino juega al ajedrez, y uno no descubre hasta que es demasiado tarde que durante todo el tiempo ha usado dos reinas.
Sino gana. Por lo menos eso es lo que se dice. Suceda lo que suceda, después dicen que debe de haber sido el Sino.*
Los dioses pueden adoptar cualquier forma, pero el único elemento de sí mismos que no pueden cambiar son sus ojos, y estos revelan su naturaleza. Los ojos de Sino apenas pueden llamarse ojos: no son más que agujeros oscuros a un infinito salpicado de algo que tal vez sean estrellas, o, en un segundo vistazo, podrían ser otras cosas.
Ahora parpadeó con aquellos ojos, sonrió a sus compañeros de partida con esa petulancia con que los ganadores sonríen justo antes de convertirse en ganadores y dijo:
- Yo acuso al Sumo Sacerdote de la Túnica Verde, en la biblioteca y con el hacha de dos manos.
Y ganó.
Dedicó una amplia sonrisa a los demás.
- Giempge ganan loj mijmoj -refunfuñó Offler el Dios Cocodrilo a través de sus colmillos.
- Parece que hoy me estoy siendo propicio -dijo Sino-. ¿A alguien le apetece jugar a otra cosa?
Los dioses se encogieron de hombros.
- ¿A los Reyes Locos? -preguntó Sino en tono amable-. ¿A Amantes Desventurados?
- Creo que hemos perdido las reglas de ese -dijo Ío el Ciego, jefe de los dioses.
- ¿O a Marineros Arrojados al Mar por Tempestades?
- Siempre ganas en ese -dijo Ío.
- ¿A Inundaciones y Sequías? -propuso Sino-. Ese es fácil.
Una sombra se cernió sobre la mesa de juego. Los dioses levantaron la vista.
- Ah -dijo Sino.
- Que empiece una partida -dijo la Dama.
Siempre era tema de discusión si la recién llegada era o no una diosa de verdad. Estaba claro que nadie había llegado a ninguna parte adorándola, y ella tenía tendencia a aparecer solamente donde menos se la esperaba, como por ejemplo ahora. Y la gente que confiaba en ella raras veces sobrevivía. Cualquier templo levantado en su honor era firme candidato a ser destruído por un rayo. Era mejor hacer malabarismos con hachas sobre la cuerda floja que pronunciaba su nombre. Llámala simplemente la camarera de la taberna de la Última Oportunidad.
Normalmente se la conocía como la Dama, y tenía los ojos verdes; no verdes como los ojos de los humanos, sino puro verde esmeralda de punta a cabo. Se decía que era su color favorito.
- Ah -volvió a decir Sino-. ¿Y a qué juego será?
Ella se sentó delante de él. Los dioses que presenciaban la escena se miraron de reojo. Aquello se ponía interesante. Estos dos eran antiguos enemigos.
- ¿Qué opinas de...? -ella hizo una pausa-, ¿... Poderosos Imperios?
- Oh, eje ej un ajco -dijo Offler, rompiendo el repentino silencio-. Al final je muegue todo el mundo.
- Sí -dijo Sino-. Creo que sí se mueren. -Señaló con la barbilla a la Dama, y más o menos con la misma voz con que los jugadores profesionales dicen "¿Ases ganan?", preguntó-: ¿Con Caída de Grandes Dinastías? ¿Con Destinos de Naciones Pendiendo de un Hilo?
- Por supuesto -dijo ella.
- Oh, bien. -Sino pasó la mano por encima del tablero. Apareció el Mundodisco-. ¿Y dónde jugamos?
- En el Continente Contrapeso -dijo la Dama-. Donde cinco familias nobles llevan siglos luchando entre ellas.
- ¿De verdad? ¿Y qué familias son? -preguntó Ío. Se metía poco en los asuntos de humanos individuales. Solía ocuparse más bien de los truenos y relámpagos, así que, desde su punto de vista, el único propósito de la humanidad era mojarse o, de forma ocasional, achicharrarse.
- Los Hong, los Sung, los Tang, los McSweeney y los Fang.
- ¿Esos? No sabía que fueran nobles -dijo Ío.
- Son todos muy ricos y han matado, o torturado hasta la muerte a millones de personas por una mera cuestión de conveniencia y orgullo -dijo la Dama.
Los dioses presentes asintieron con solemnidad. Aquel era ciertamente un comportamiento noble. Era exactamente lo que habrían hecho ellos.
- ¿Los McFweeney? -preguntó Offler.
- Una familia con mucha solera -dijo Sino.
- Oh.
- Y se pelean entre ellos por el Imperio -dijo Sino-. Muy bien. ¿Y con cuáles quieres jugar?
La Dama miró el fragmento de historia que tenían desplegado delante.
- Los Hong son los más poderosos. Mientras estábamos aquí hablando han tomado más ciudades -dijo ella-. Veo que están destinados a ganar.
- De modo que, sin duda, escogerás a una familia más débil.
Sino hizo otro gesto con la mano. Las piezas del juego aparecieron y emprezaron a moverse por el tablero como si tuvieran vida propia, lo cual desde luego era cierto.
- Pero jugaremos sin dados -dijo él-. No me fío de ti con los dados. Los tiras a sitios donde no puedo verlos. Jugaremos con acero, tácticas, política y guerras.
La Dama asintió.
Sino miró a su oponente.
- ¿Y tu jugada? -preguntó.
Ella sonrió.
- Ya la he hecho -contestó.
Él bajó la vista.
- Pero no veo tus piezas en el tablero.
- Todavía no están en el tablero -dijo ella.
La Dama abrió la mano.
Tenía algo negro y amarillo en la palma. Sopló encima y aquello desplegó las alas.
Era una mariposa.
Sino siempre gana...
Por lo menos cuando la gente se ciñe a las normas.

viernes, 15 de junio de 2007

Chim Chimeni Chim Chimeni...

...Chim chim chiró


Y mi felicidad y alegría siguen en aumento.

Hace unos días estuve en la actuación de Toto en Zaragoza. Hoy estuve viendo "Garrick", del Tricicle.

Y a la vuelta a casa recordé esa cancioncilla de "Mery Poppins". Y me paré a mirar los arbustos y árboles que hay por las orillas de las aceras, que están en flor o terminando la floración. Y aspiré el aroma de los tilos, que están en flor. Todo alrededor de ellos huele a miel. Resulta maravilloso.

Y en el jardín debajo de casa había un chaval jugando con su perro entre las hojas caídas de los árboles, como si fuera otoño.
Y levanté los ojos hacia las copas de los árboles, y más arriba incluso. Hacia las ventanas y tejados de los bloques de casas de alrededor, y más arriba incluso. Hacia el cielo, nublado como estaba, iluminado por las luces de la calle y los focos del estadio, que se reflejaban en las nubes, y más arriba incluso. Hacia la luna que se dejaba entrever por entre las nubes. Y noté cómo subía yo misma, junto con mi mirada, y vi lo maravilloso y hermoso que era todo y mi dicha creció hasta esa misma altura.

Sed felices. Es más fácil de lo que creéis.

sábado, 9 de junio de 2007

Mery Poppins (La película)

Viento del Este,
y niebla gris,
anuncian que viene
lo que ha de venir.

No me imagino
qué irá a suceder.
Más lo que ahora pase...
... Ya pasó otra vez.

martes, 29 de mayo de 2007

Minnie The Moocher - Blues Brothers

Hey folks

here's the story 'bout Minnie the Moocher

She was a low-down Hoochie Koocher



She was the roughest toughest frail

But Minnie had a heart as big as a whale



Hidey Hidey Hidey Hi

(Hidey Hidey Hidey Hi)

Hodey odey odey oh

(Hodey odey odey oh)

Heedey Heedey Heedey Hee

(Heedey Heedey Heedey Hee)

Hidey Hidey Hidey Ho

(Hidey Hidey Hidey Ho)



She messed around

with a bloke named smokey

She loved him though he was cokey



He took her down to Chinatown

And showed her how to kick

the gong around



Hidey Hidey Hidey Hi

(Hidey Hidey Hidey Hi)

Whooooooooaaaap!

(Whooooooooaaaap!)

Heedey Heedey Heedey Hee

(Heedey Heedey Heedey Hee)

Hidey Hidey Hidey Ho

(Hidey Hidey Hidey Ho)



She had a dream

about the King of Sweden

He gave her things

that she was needin'

He gave her a home

built of gold and steel

A diamond car

with the platinum wheels



Hidey Hidey Hidey Hidey Hidey Hidey Hi

(Hidey Hidey Hidey Hidey Hidey Hidey Hi)

Hodey odey odey Hodey odey odey oh

(Hodey odey odey Hodey odey odey oh)

.....

(.....)

.....

(.....)



He gave her is townhouse

and his racin' horses

Each meal she ate

was a dozen courses

Had a million dollars

worth of nickels and dimes

She sat around

and counted them all a million times



Hidey Hidey Hidey Hi

(Hidey Hidey Hidey Hi)

Hodey odey odey oh

(Hodey odey odey oh)

Heedey Heedey Heedey Hee

(Heedey Heedey Heedey Hee)

Hidey Hidey Hidey Ho

(Hidey Hidey Hidey Ho)



Poor Min'

Poor Min'

Poor Min'....



domingo, 27 de mayo de 2007

Experimentando

Los días de partida son días entretenidos, antes, durante y después. El durante es obvio, el después comentando las jugadas, y el antes no sólo por la expectación. También preparando el comercio y el bebercio.

Hoy, mientras lo preparábamos, me ha dado por ponerme a hacer experimentos con las patatas. Mejor dicho, con cosas en que untar las patatas, puesto que otras veces se habían taído botes de salsas de esas "dip" y similares.

Resumiendo: Me he puesto a zancochear un ratito en la cocina y´ha resultado algo muy parecido a la salsa para nachos que ponen en el Vips. Aunque el tiempo de preparación ha sido breve, el tiempo en que ha desaparecido la salsa, ha sido como 5 veces menor. Así pues, aquí dejo expuesto cómo lo he hecho por si a alguien le apetece probarlo e intentar alguna variación y contarme cómo le ha salido.

Para 1-3 bolsas de patatas grandes (más o menos) he utilizado:

Un tomate bien grande.
Algunas rodajas de chorizo tierno (para cocinar). Tampoco es conveniente usar demasiado porque sino sólo sabe a chorizo (según he podido comprobar).
Dos o tres dientes de ajo a láminas.
Unas cuantas lonchas de jamón serrano al gusto cortadas en tiras irregulares.
Queso azul.
Queso tipo filadelfia (media tarrina).
Queso parmesano rallado.
Lamentablemente no tenía queso emmental ni queso de tipo curado.

Preparación:

Se lava el tomate (se puede pelar también si apetece) y se corta en trocitos muy pequeños. Los ajos se cortan en laminillas, las rodajas de chorizo se pican en trozos pequeños y el jamón también.
El tomate se pone a sofreir en una cazuelita hasta que esté bien deshecho, y se añaden las láminas de ajo, el chorizo y el jamón serrano y se deja sofreir durante un ratito más. Se añade el queso azul, el parmesano y el resto de quesos que se quieran añadir, hasta que se estén bien deshechos y acto seguido se añade el queso tipo filadelfia, para que sea un poco más suave el sabor y aumentar la cantidad de salsa que resulte.


Pues eso es todo, ya me diréis qué os ha parecido.

viernes, 25 de mayo de 2007

Llega el calor

Llega el verano, y con el los excesivos calores.
Hay varias formas de hacerlos más soportables, la más popular de todas, son los helados.
Hace poco me han pasado una receta para hacer helado de limón (varias más también, pero conforme las pruebe, las postearé, de momento sólo he probado esta, y está de rechupete), la he probado y me ha gustado tanto que quiero compartirla. Aquí va:

Se toma una medida de zumo de limón, una medida de azúcar y dos medidas de leche, se bate todo junto, y se mete al congelador.

Sencillo, ¿Eh? Pues ya veréis que rico sale. La medida de azúcar se puede variar al gusto, eso lo iréis viendo conforme vayáis haciéndolo varias veces y veáis cómo os gusta más, si más ácido o más dulce, y una vez en el congelador, conforme se va congelando, para evitar los cristales de hielo demasiado grandes, se remueve de vez en cuando la mezcla hasta su completa cristalización. Incluso se puede tomar símplemente frío, como una limonada con leche, que también está buenísimo.

Ya me diréis si os gusta.

Besos a todos.

miércoles, 25 de abril de 2007

Soul Music - Terry Pratchett

Están las personas del día y las criaturas de la noche.
Y es importante recordar que las criaturas de la noche no son simplemente las personas del día yéndose a acostar muy tarde porque piensan que así están a la moda y son más interesantes. Cruzar la frontera requiere mucho más que un montón de maquillaje y una complexión enclenque.
La cuestión hereditaria puede ayudar también, naturalmente.
El cuervo se había criado en la Torre del Arte, aquella mole en sempiterno desmoronamiento y tapizada de yedra junto a la Universidad Invisible, allá en la lejana Ankh-Morpork. Los cuervos son unos pájaros inteligentes por naturaleza, y las filtraciones mágicas, que siempre tienen cierta tendencia a exagerar las cosas, habían hecho el resto.
No tenía un nombre. Normalmente los animales no se molestan en recurrir a los nombres. El mago que creía ser su dueño lo llamaba Dijo, pero eso se debía únicamente a que no tenía absolutamente ningún sentido del humor y, como les ocurre a la mayoría de personas sin sentido del humor, se enorgullecía de ese sentido del humor del que en realidad carecía.
El cuervo voló de regeso a la casa del mago, se coló por la ventana abierta y se posó, como siempre, encima de la calavera.
- Pobre cría -se compadeció.
- El destino es así -dijo la calavera.
- No la culpo por tratar de ser normal. Dadas las circunstancias.
- Sí -dijo la calavera-. Personalmente, yo creo que nunca hay que perder la cabeza.